Diario de León | Domingo, 23 de julio de 2017

DESCUBRIMIENTO

La ayuda vecinal permite localizar una mina de oro romana cerca de Lucillo

«El Teleno consituye el mayor conjunto mundial de minería aurífera», asegura el ingeniero Roberto Matías. .

E. Gancedo | león 30/07/2014

Roberto Matías, ingeniero de minas e investigador especializado en yacimientos auríferos de origen romano, está satisfecho. En primer lugar porque uno de sus grandes sueños, ese por el que llevaba años luchando a brazo partido desde las ópticas del estudio y del activismo frente a las instituciones —la creación de una amplia red senderista entre la Cabrera y las Médulas siguiendo la intrincada red de canales excavada por los romanos— ya es, y desde hace pocas semanas, un hecho. Pero también lo está por un reciente descubrimiento que acaba de protagonizar en Lucillo, población maragata que acoge otra sugestiva huella del mundo antiguo, los dos conjuntos de petroglifos hallados en el año 2008. En este caso se trata de una mina de oro que Matías ha conseguido localizar —y lo recalca— gracias a la colaboración vecinal.

Este experto recuerda que una vez más el entorno del monte Teleno —«donde se ubica el mayor conjunto mundial de minería aurífera romana», como sostiene— ha vuelto a sorprender con el hallazgo de nuevas evidencias de este tipo de actividades extractivas, aunque ahora «ocultas en la espesura de un bosque de roble». «En el paraje de Los Cabuercos y alrededores, entre las localidades de Lucillo y Villalibre —concreta— se esconde una extensa mina de oro romana sobre filones de cuarzo aurífero. Si seguimos las indicaciones de los mapas metalogenéticos encontramos ya algunas referencias a la existencia de labores romanas, aunque calificadas en ellos como ‘irregulares y de poca extensión’».

Sin embargo, y gracias a las valiosas indicaciones que le proporcionaron vecinos de la zona —Roberto Matías nombra en concreto a Miriam de Cabo, de Lucillo, y a Isasy Cadierno, de Molinaferrera—, este ingeniero leonés acaba de localizar «labores romanas que ocupan una extensión de 1,5 por 1,5 kilómetros, una superficie mucho más amplia de lo que era conocido hasta ahora, y que nos habla de un yacimiento aurífero de cierta importancia», tal y como informó a este periódico.

Parajes conocidos con topónimos tan sugerentes como Pozo de la Xanruga, Pozo Yermo y Pozo de María Bernabé, parcialmente llenos de agua la mayor parte del año, «se nos revelan ahora como producto de una intensa actividad de minería aurífera romana que buscó el oro directamente en sus yacimientos primarios, que son los filones de cuarzo con arsenopirita».

«Tras la explotación romana de la zona, que tuvo lugar a principios de nuestra era —prosigue Roberto Matías en su estudio preliminar—, la vegetación lo cubrió todo y el agua inundó las excavaciones más profundas, relegando al olvido esta explotación de oro situada a los pies de la mítica montaña del Teleno».

La última fiebre del oro

Pero no acabó ahí la vida de estas excavaciones. A finales del siglo XIX, y en pleno auge de una ‘fiebre del oro’ que también se dejó sentir en esta zona, como recuerda Matías, hubo un leve intento de explotación subterránea con una galería transversal que apenas alcanzó los tres metros de longitud, «aunque hasta la fecha ha permanecido también en el olvido. Hoy hemos podido reconocer la magnitud de la explotación e incluso encontrar alguna partícula de oro que atestigua la riqueza del yacimiento». Las obras no prosperaron y quedaron bruscamente interrumpidas.

El estudio prosigue indicando que la minería romana en la cuenca del Duerna se caracteriza por la existencia de más de veinte kilómetros ininterrumpidos de labores en la margen derecha del río, entre las localidades de Molinaferrera y Priaranza, así como algunos trabajos de menor extensión en la margen izquierda, como Fucochico, «todos ellos realizados en terrenos de aluvión mediante minería hidráulica; es decir, utilizando el agua procedente de una red de canales y depósitos para extraer el oro de los aluviones auríferos. Este yacimiento primario es sin duda uno de los que proporcionaron el oro que hoy se encuentra en los depósitos rojos de Mioceno», expone Roberto Matías.

En este caso de Los Cabuercos, al tratarse de un yacimiento en roca, «la técnica utilizada resulta mucho más simple —detalla—, y consiste en la molienda fina del cuarzo aurífero para proceder luego a la concentración del oro mediante bateo. Son yacimientos por lo general de mayor riqueza que los aluviales, lo cual compensa su menor tamaño, a la vez que presentan costes de explotación reducidos, ya que apenas requieren infraestructuras para su beneficio, salvo cuando se utiliza la minería subterránea, de la cual tenemos también notables ejemplos en la provincia de León, como es el caso del complejo minero romano de Llamas de Cabrera».

En su parte más técnica, el estudio asevera que los restos principales son fácilmente identificables en el paraje de Los Cabuercos, «puesto que actualmente se pueden apreciar todavía numerosas zanjas y varias zonas de laguna de profundidad desconocida al encontrarse en todos los casos muy colmatadas». «La mineralización, mayoritariamente compuesta por arsenopirita, se presenta tanto en los filones de cuarzo como en las rocas encajantes», continúa el texto.

Y en la referencia al mapa metalogenético, del año 1993, Roberto Matías observa que en este documento se describen los restos como similares a los del área Prada-Andiñuela, aunque hace las siguientes puntualizaciones: «Suelen ser filones subparalelos a la estratificación y a los ejes de los pliegues, aunque hay otros transversales de dirección Norte-Sur. El primero se reduce a pequeñas zanjas abiertas a primeros de siglo, mientras que en el segundo hay labores bastante abundantes, pero muy irregulares».

Críticas al campo de tiro

Roberto Matías presentará este hallazgo a finales del próximo mes de septiembre en el XV Congreso Internacional sobre Patrimonio Geológico y Minero que se celebrará en la localidad cacereña de Logrosán junto con otro estudio de su autoría «que hace referencia a un nuevo modelo de formación de los yacimientos de oro primarios de la cumbre del Teleno, el cual he obtenido gracias al seguimiento de la minería de oro romana».

Este ingeniero e investigador leonés no duda en declarar a todo el área del Teleno como un «área arqueológica de importancia mundial» y alaba iniciativas como la señalización de una pequeña ruta en torno a restos de las cercanías de Filiel y otras acciones de divulgación que está comenzando a desarrollar el ayuntamiento de Lucillo. «La clave es señalizar y divulgar, pero ante todo proteger», asegura, y pide «una protección integral» del monte totémico para astures, romanos y los pueblos del entorno desde hace milenios, lo cual conlleva, inevitablemente, «el desmantelamiento del campo de tiro del Teleno». «Hay que abrirlo a la investigación, primero; y a la difusión después», y eso es algo «que depende de las administraciones, es una decisión política. Los campos de tiro son lugares completamente obsoletos», asegura. En todo caso, dice, descubrimientos como el de Lucillo no hacen sino «aumentar y complementar el extraordinario patrimonio histórico del Teleno... pero para el que ahora sólo hay pinos y bombas».

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    Pepitas de oro encontradas en el río Duerna - R. Matías
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    Zanjones de extracción romanos en Los Cabuercos - R.M.
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    Laguna del Pozo de La Xanruga, otra zona de explotación - R.M.
  • Paraje de Los Cabuercos. Al fondo, las explotaciones romanas del Duerna - R.M.