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mucho más que motivos económicos

Los agustinos se pasan al software libre

Es el gran cambio. De sistema operativo y de filosofía. Compartir, colaborar, ayudar. La esencia del software libre entra en los Agustinos.

 

Fernando Lanero en el laboratorio de Idiomasdel colegio de los Agustinosen León. - Bruno Moreno

Susana Vergara Pedreira | León
18/02/2014

En zulú, quien tiene ‘ubuntu’ es abierto, está disponible para los demás, comparte con otros y no se siente amenazado si alguien es mejor que él. Está tan seguro de sí mismo porque sabe que no está solo, que forma parte de una comunidad. Esta regla ética sudafricana que define la lealtad de las personas y sus relaciones, que inspiró a Mandela y su lucha contra el Apartheid, que tan bien ha definido el Nobel de la Paz Desmond Tutu, le va que ni pintado a Fernando Lanero. Y, de paso, al proyecto pionero que está en marcha en el Colegio de los Agustinos.

El centro escolar se pasa al software libre. Cambia el sistema operativo con el que funcionan sus cien ordenadores y abraza Linux. Es algo más que sustituir un sistema operativo por otro. Es un cambio de filosofía. Lo estrena en abril el colegio al completo. Profesores, padres y, sobre todo, alumnos.

Se asienta sobre la más innovadora doctrina social: la cooperación. El software libre respeta la libertad de los usuarios y puede ser usado y distribuido libremente. Y también modificado, mejorado. Sin cortapisas ni licencias.

El artífice del gran cambio en los Agustinos es Fernando Lanero, profesor de Informática y responsable de las TIC en el colegio. Forma parte de una nueva generación de profesores comprometidos. Es miembro activo del grupo Ubuntu-León y ha contribuido a la mejora de Linux al crear un soporte que permite conectar sin dificultades los teléfonos móviles a ordenadores que trabajan con software libre.

Detrás de esta decisión hay mucho más que motivos económicos aunque fueron éstos los que terminaron de convencer a los más reticentes al cambio.

«Cuando les dije que además era gratis...». Y Lanero, recién llegado al colegio en bicicleta con su traje gris y su camisa blanca, deja la frase en suspenso mientras ríe abiertamente.

Precipitó la decisión el fin del soporte para el Windows XP de Microsoft, que lo jubila el 8 de abril y deja de prestar, entre otros servicios, actualizaciones de seguridad a los usuarios que no renueven el sistema operativo e instalen Windows 8.

En dos meses, el colegio comenzará a funcionar con Linux, con Ubuntu 14.04. Y no será necesario cambiar los ordenadores ni que los chavales lo hagan en casa.

Lanero ha tenido que ir desactivando el temor al cambio. «De hecho, los profesores no notarán absolutamente nada», explica. «Podrán seguir trabajando como hasta ahora», tranquiliza.

Es, en general, la parte más susceptible porque a los alumnos, casi todos ya nativos digitales, los cambios no les generan casi ni interés y mucho menos estrés.

En los Agustinos, la pantalla digital, las descargas de vídeos educativos, los programas específicos para cada asignatura y el manejo informático en las aulas es el sistema de trabajo diario y habitual. Pero hay cierta resistencia a cambiar. Una pequeña revolución que lleva aparajedas otras de más calado.

Lo resume así Lanero: «Si el conocimiento no se comparte se niega la posibilidad de su transmisión y, por consiguiente, de la educación misma». Eso, en primer lugar. Luego añade otras consideraciones éticas que tocan de lleno aspectos legales.

«Cuando un profesor enseña a sus alumnos con una aplicación propietaria se coloca en una auténtica encrucijada porque obliga al alumno a comprar el software o a copiarlo ilegalmente. Si el profesor no le deja copiar el programa está negando su ayuda y si se lo deja copiar está enseñando al alumno que se puede violar la ley cuando ésta no nos gusta o va contra nuestro propio interés».

La elección de Fernando Lanero, respaldada por la dirección del colegio, está argumentada.

«No se trata de sustituir un sistema operativo por otro porque sea más barato, seguro y fiable. Enseñar con GNU/Linux no es sólo usarlo sino trasmitir el espíritu de colaboración y cooperatividad que implica cualquier empresa de conocimiento. La adopción de sistemas abiertos supone ser aún más coherentes con los valores que el colegio pretende transmitir a sus alumnos. El software libre es en sí mismo educativo por los valores que lo acompañan».

El fundamental, la ayuda, la cooperación. Compartir para crecer. Es el gran avance.

«Un supuesto básico de la educación es que cualquier materia con dedicación, esfuerzo, estudio y unas actitudes y aptitudes personales es accesible al conocimiento. Ocultar el conocimiento nunca ha formado parte de los manuales ni de la ética profesional de los docentes», dice Fernando Lanero.

«Es la búsqueda dinámica y transparente del conocimiento lo que se comparte por la comunidad, pues es su mayor activo económico y cultural», desgrana este joven profesor. Quién no querría unirse a ese cambio.



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