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INNOVA

Surfear en nieve con una bicicleta

Cuatro alumnos de soldadura y calderería de FP de la Robla idean una bici que se orienta en la nieve, lanza sos y predice cambios del tiempo. Q uién dijo que las bicicletas son para el verano? Sobre un manto de nieve también se puede pedalear y disfrutar gracias al invento de cuatro jóvenes de FP de La Robla, que han creado un curioso prototipo que avisa en caso de niebla o borrasca, posee un GPS cartográfico y hasta altímetro barométrico

 

A los lados, los profesores Jorge Aller y Sara Alonso, con Yannick Sánchez, Pedro Fernández, Alberto Morán y Alejandro del Castillo. - MARCIANO PÉREZ.

PILAR INFIESTA | LA ROBLA
05/06/2018

Decían que eran poco aplicados en los estudios, pero cogieron un soplete y unas piezas e idearon una revolucionaria bicicleta capaz de ir 'como una moto' sobre la nieve. En el manillar, un ordenador de a bordo que envía SOS, se orienta en la nieve y predice cambios de tiempo. Permite conocer el estado de la batería, la velocidad, la temperatura, la cartografía y los cambios meteorológicos. Han demostrado que las bicis también son para la nieve.

Con cuatro padres de 20 a 23 años, la bicicleta Snow Storm sólo podía basarse en una filosofía joven. Sirve para circular sobre la nieve a velocidades de motocicleta, permite realizar cabriolas, es segura e incorpora la tecnología más actual para orientarse en una montaña cubierta por un manto blanco.

Por si esas cualidades no fueran suficientes, el ordenador del vehículo está preparado para que al conductor no le sorprenda una inesperada borrasca y para que pueda ser rescatado si surge algún problema, al incorporar un botón que envía una señal de SOS directamente a los servicios de emergencia.

También posee pedales, pero ahí se acaban los puntos en común con las bicicletas convencionales, porque el software de este producto, salido del taller de Soldadura y Calderería del centro de Formación Profesional Virgen del Buen Suceso, de La Robla, también evalúa la temperatura, la velocidad y los niveles de batería. Incluso está dotada con un altímetro barométrico. Motivos que inclinaron la balanza para que Alejandro del Castillo, Pedro Fernández, Alberto Morán y Yannick Sánchez ganaran la competición regional de Miniempresas.

La idea de acondicionar una bicicleta para poder deslizarse sobre la nieve no es nueva. Ya en 1892 el norteamericano Stevens patentó su Ice Velocopide, cuya rueda frontal sustituyó por un esquí, pero Snow Storm va más allá. «Sabemos que existen kits de conversión de bicicletas de montaña a bicis de nieve, montan una oruga atrás (mucho más pequeña) y un esquí, pero no deja de ser un invento ahí acoplado. Lo nuestro es un vehículo diseñado y creado para ser mucho más eficiente sobre nieve», señalan. De ahí que disponga de asistencia eléctrica al pedaleo, «que puede ser más o menos potente según la zona de uso», matizan.

En las bicicletas eléctricas normales el máximo legal para circular en vías públicas es de 250 vatios, aunque existen modelos con 5.000 vatios o más. Además, la asistencia eléctrica sólo funciona mientras se pedalea. El producto ideado por estos cuatro jóvenes no está destinado a vías públicas, por eso pudieron incluir motorizaciones potentes y varios modos de funcionamiento (Eco, Sport y Power).

Por ejemplo, seleccionando el modo Power circula como una motocicleta, aprovechando la fuerza del motor sin necesidad de pedalear. Son tecnologías ya conocidas, en el caso del motor eléctrico y de las baterías de polímeros de litio, pero aplicadas a un nuevo producto, que por esa razón es novedoso. El software de control sí se puede decir que es de desarrollo propio. En la gestión del motor, la batería y la detección del pedaleo para el comienzo de la asistencia eléctrica se recurre a un sensor de par en el pedalier. «Ahí es donde los fabricantes de bicicletas más trabajan y dónde se nota la diferencia entre los buenos y malos equipos», aclaran.

El parecido con una moto de nieve viene por el sistema de tracción con oruga y el esquí delantero, pero sólo se parece, ya que insisten en que es un vehículo con entidad propia que, además, se puede customizar a capricho del cliente. El modelo más barato costaría unos 3.000 euros, aunque también abren la posibilidad al alquiler de estas bicicletas en las estaciones de esquí.

Los alumnos incluyeron un ordenador de abordo en el manillar con datos sobre el modo de funcionamiento, gestión de la batería, temperatura, velocidad, autonomía y un sistema GPS con cartografía topográfica, altímetro barométrico, «ya que se va a utilizar en montaña y un barómetro es vital para detectar cambios en el tiempo», remarcan. También contiene una brújula y un sistema de emergencia que con pulsar un botón se puede enviar una señal de socorro a los servicios de emergencia con la ubicación GPS. «Creemos que los aspectos de seguridad pueden ser un gran punto a favor del vehículo, nuestro producto estrella», afirman.

Lo curioso es que los padres de este invento no habían destacado en sus estudios anteriores, pero en el centro de FP trabajan profesores expertos en Inteligencias Múltiples, como Sara Alonso, que saben redirigir a los ‘manitas’ hacia áreas en las que resultan brillantes. El reconocimiento que ha obtenido la bicicleta de nieve a nivel autonómico les ha animado incluso a proseguir los estudios con un grado superior de FP. Alonso les ayudó en la parte empresarial, al igual que el profesor Jorge Miguel Aller Tascón les guió en la parte tecnológica.

El siguiente reto es competir los próximos días 19 y 20 en Madrid a nivel nacional contra otros 15 proyectos y si ganan, acudir a Belgrado (Serbia) para la final europea del 16 al 19 de julio. La bicicleta de nieve requirió efectuar un importante estudio de mercado y otro económico financiero, para testar si el producto era viable. «Todo lo realizado durante el curso viene a corroborar la idea de que sí lo es», aseguran los profesores. Para la presentación autonómica tuvieron que realizar también un vídeo Pitch-presentación de tres minutos de duración en el que cuentan su idea central y el modelo de negocio estructurado y medido, diferenciándose de la competencia mediante una tecnología puntera y capacidades y cualidades de equipo.

En la escuela de Formación Profesional de La Robla se piensa una idea, se crea y se desarrolla como proyecto empresarial en las aulas, para posteriormente prototiparla en los talleres del centro. Llevan formando a jóvenes 53 años y abren al alumnado la posibilidad de participar en todo tipo de competiciones que les ayuden a complementar y ampliar conocimientos en la mayor variedad de campos posibles, como el campeonato de Miniempresas, que organiza la fundación Junior Achievement España, en colaboración con la Junta.