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Tecnología. El ojo del mundo

el Extremely Large Telescope permitirá descubrimientos que inimaginables. E l telescopio óptico más grande del mundo, cuya construcción acaba de comenzar en Chile, está considerado el “ojo” más grande que jamás ha mirado el cielo desde nuestro planeta. Verá la luz en 2024 y podría revolucionar nuestra percepción del universo y la búsqueda de vida extraterrestre.

 

Tecnología. El ojo del mundo -

RICARDO SEGURA | MADRID
12/09/2017

La primera piedra del Extremely Large Telescope (telescopio extremadamente grande) o ELT, del Observatorio Europeo Austral (ESO) ya ha sido colocada, marcando la construcción del telescopio óptico más grande del mundo, en el Cerro Armazones al norte de Chile, iniciando una nueva era en la astronomía.

Con un espejo principal de 39 metros de diámetro, el ELT será el telescopio óptico e infrarrojo cercano más grande del mundo y se instalará en una enorme cúpula giratoria de casi 80 metros de altura y 85 metros de diámetro, comparables al área de un campo de fútbol, según ESO (www.eso.org) .

«Permitirá realizar descubrimientos que hoy en día simplemente no podemos imaginar», dice Tim de Zeeuw, director general de ESO, la principal organización astronómica intergubernamental de Europa, con el respaldo de 15 países del Viejo Continente, junto con el país anfitrión, Chile, y Brasil.

La cúpula tendrá una masa total de unas 5.000 toneladas, en tanto que la estructura del tubo y la montura del telescopio tendrán un total de masa en movimiento de más de 3.000 toneladas. Ambas estructuras serán las más grandes jamás construidas para un telescopio óptico-infrarrojo y empequeñecen a todas las existentes, transformando al ELT en ‘el ojo más grande del mundo para mirar el cielo.

Este observatorio abordará una amplia gama de desafíos científicos, incluyendo el seguimiento de planetas similares a la Tierra que están alrededor de otras estrellas en las «zonas habitables donde podría existir vida: una de las metas de la astronomía observacional moderna.

Se prevé que el ELT-ESO realice contribuciones fundamentales a la cosmología al medir las propiedades de las primeras estrellas y galaxias, explorar las etapas tempranas del universo, es decir nuestros orígenes, en lo que se conoce como arqueología estelar, e investigar la naturaleza de la materia y energía oscuras.

Más aún, los astrónomos están preparándose para lo inesperado: es decir las preguntas nuevas e imprevisibles que seguramente surgirán a partir de los descubrimientos que se harán con el ELT. Probablemente sus primeras observaciones servirán para comprobar que el telescopio está funcionando bien y ayudar a ajustar y calibrar sus ópticas e instrumentos, que son muy complejos”, adelanta el doctor Michele Cirasuolo.

El doctor Cirasuolo es un científico especializado en cosmología, estudio del universo temprano y formación y evolución de las galaxias, que forma parte del Programa ELT del Observatorio Europeo Austral (ESO) con sede en Garching, Alemania.

«Entonces se efectuarán una serie de observaciones científicas de diferentes clases de objetos, como exoplanetas y galaxias distantes, para que los astrónomos puedan comprobar cómo funciona el telescopio”, explica este investigador, entre cuyas funciones figura la espectroscopia o estudio de la absorción y emisión de luz y otras radiaciones por parte de la materia.

«Una vez que se pruebe todo, habrá una «convocatoria de propuestas» de la comunidad astronómica, cuyos integrantes competirán por disponer de determinados tiempos de uso del ELT, para poder aprovechar plenamente la capacidad de observación única de este telescopio», según el doctor Cirasuolo.

Cirasuolo confirma que esta instalación científica «será una herramienta muy poderosa para buscar vida».

«Por ejemplo, el ELT podrá estudiar la luz que es reflejada o que atraviesa las atmósferas de los exoplanetas (mundos que se encuentran fuera de nuestro Sistema Solar) con mucho más detalle de lo que es posible ahora», explica.

«Esto abre la posibilidad de buscar los denominados biomarcadores, las ‘huellas dactilares’ características que muestran la presencia de seres vivos en un planeta», adelanta Cirasuolo.

El ELT recogerá cien millones de veces más luz que el ojo humano, 8 millones de veces más que el telescopio de Galileo y 26 veces más que uno de los telescopios unitarios del VLT, según ESO. De hecho, este telescopio recogerá más luz que si combináramos la luz de todos los telescopios de tipo diez metros que existen hasta el momento.

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