+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

La «escuela», que funcionó hasta 1992, estuvo abierta durante los gobiernos de Alfonsín y Menem

Argentina tuvo durante la democracia un centro para aprender a torturar

Soldados voluntarios se prestaban a las atrocidades en las clases prácticas

 

Los prisioneros, todos voluntarios, esperan desnudos su turno para ser interrogados y torturados - MINISTERIO DE DEFENSA DE ARGENTINA

Los prisioneros, todos voluntarios, esperan desnudos su turno para ser interrogados y torturados - MINISTERIO DE DEFENSA DE ARGENTINA

Agustín Bottinelli - corresponsal | buenos aires
Agustín Bottinelli 17/01/2004

El Gobierno argentino reveló ayer que, años después de que el país recuperara la democracia, existió un campo militar donde se enseñaba a torturar. El presidente del país, Néstor Kirchner, ordenó investigar el caso tras recibir siete fotografías espeluznantes. Las siete instantáneas conmocionaron a la sociedad argentina y al mundo entero. No fueron hechas en un campo de concentración de la dictadura militar sino en un campo de entrenamiento del Ejército Argentino en 1986. Allí, se enseñaba a los militares a torturar. Sus víctimas eran compañeros que se prestaban voluntarios para las clases prácticas. Eso sí, se les hacía un seguro de vida por si morían mientras eran torturados. El presidente Néstor Kirchner citó al jefe de Estado Mayor del Ejército, general Roberto Bendini. A las nueve de la noche del miércoles, en presencia del ministro de Defensa, José Pampuro, le dio 12 horas de plazo para que identificara a las personas que aparecían en las fotos. A la hora indicada, Bendini entregó a Kirchner y Pampuro una docena de nombres y le informó que las fotos fueron tomadas en un sitio llamado Quebrada de la Cancha, en la provincia de Córdoba, donde se realizaban cursos de entrenamiento de comandos de las distintas Fuerzas Armadas. Esa práctica comenzó en 1964 y fue suprimida en 1992. Esto significa que durante las presidencias de Raúl Alfonsín y Carlos Menem, el Ejército Argentino y las otras Fuerzas siguió enseñando a sus efectivos a torturar. Ahora se investigará si los militares que aparecen en las fotos tuvieron participación en la represión durante la dictadura militar. Aprender a resistir Las torturas a los cursantes se realizaban con el argumento de que así aprendían a resistir. Esta clase de prácticas comenzó en 1964, como cursos de supervivencia para oficiales de Caballería e Infantería. Sólo duraban tres semanas y eran obligatorios. Fueron introducidos en Argentina por oficiales franceses de las guerras coloniales de Indochina y Argelia. A partir de 1972, fueron voluntarios para comandos de las distintas fuerzas militares pero también de seguridad. Los participantes firmaban un documento aceptando ser sometidos a tratamientos rigurosos y además se les hacía un seguro de vida especial por si morían durante el curso. Todos los participantes en un ejercicio caían prisioneros tarde o temprano y sabían que iban a ser torturados. El candidato era capturado sorpresivamente, encapuchado y golpeado siguiendo un método preestablecido. Sus instructores no escatimaban los golpes. Encerrado desnudo en un estrecho pozo lleno de agua casi putrefacta, el comando era tapado por una chapa de zinc que lo abrasaba al sol o lo congelaba de noche, recibiendo una sola comida por día, una sopa caliente que debía recoger con sus manos, y ahí permanecía inmóvil por tres días hasta que perdía la noción del tiempo. Sólo salía para ser interrogado. Las fotos fueron halladas en un laboratorio de revelado con varias sucursales en el país, en ocasión del cierre de una de ellas. El dueño del negocio las entregó a un fotógrafo conocido quien, a su vez, hizo llegar una copia al Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). El Centro intentó identificar el lugar y las circunstancias, pero como no pudo las entregó el lunes pasado al ministro Pampuro. Ahora Kirchner quiere llegar hasta el final. Se convertían en expertos en arrancar confesiones, en hacer hábiles interrogatorios, dos eufemismos de las torturas. Todos eran voluntarios: los verdugos y las víctimas. «Estas fotos de voluntarios, totalmente enfermos, muestran que ahí aprendían cómo torturar, cómo han torturado a nuestros hijos», dijeron ayer las Madres de la Plaza de Mayo. «No nos extrañamos si algún militar no entiende cuál es su papel» NÉSTOR KIRCHNER Presidente de Argentina