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El expresidente Soares reposa junto a su esposa en el cementerio de Prazeres

Los lisboetas abarrotan las avenidas por las que transitó el cortejo fúnebre.

 

Miembros del Ejército portugués frente al ataúd del expresidente durante su funeral. MIGUEL A. LOPES -

11/01/2017

colpisa/afp | lisboa

Miles de portugueses participaron ayer de las honras fúnebres del expresidente socialista Mario Soares, considerado el padre de la democracia, y que fue sepultado en el cementerio de Prazeres.

El féretro de Soares, cubierto por la bandera portuguesa, fue instalado junto al de su esposa María Barroso, fallecida en 2015, hacia el fin de la jornada.

Durante el sepelio un buque de guerra anclado en el estuario del Tajo, disparó salvas de artillería en homenaje de quien también fue dos veces primer ministro.

Los lisboetas se congregaron en las avenidas por las cuales pasó el cortejo fúnebre, que incluyó en su trayecto el Parlamento y la sede del Partido Socialista.

«Este país no volverá a conocer un político como él. Jugó un papel decisivo en nuestra historia» dijo Rosa Pereira, una auxiliar médica de 44 años que participó de la caravana fúnebre de Soares, fallecido el sábado a los 92 años.

Los restos del exjefe de Estado estuvieron expuestos desde el lunes en capilla ardiente en el monasterio de los Jerónimos, en el barrio de Belem.

Antes de la salida del cortejo fúnebre se celebró una ceremonia en el claustro del monasterio, lugar emblemático de la historia de Portugal.

En ese lugar, Soares, entonces primer ministro, firmó en 1985 el tratado de adhesión de Portugal a la Comunidad Económica europea, antecesor de la Unión europea (UE).

Varias personalidades asistieron al homenaje, entre ellas el rey Felipe VI de España, el presidente brasileño Michel Temer y el presidente saliente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata alemán Martin Schulz.

En la ceremonia en el monasterio, Joao Soares, político e hijo de Mario Soares, elogió «el optimismo, la valentía, la determinación y la audacia» del ex jefe de Estado.

El primer ministro socialista Antonio Costa, de visita oficial a India y que decretó tres días de luto nacional, intervino a través de un videomensaje.

«En esta hora de duelo nacional, quiero expresar nuestro afecto y nuestra gratitud por todo lo que Mario Soares fue, y por todo lo que ha hecho», dijo Costa en su mensaje.

Militante antifascista, fundador del Partido Socialista portugués, ministro de Relaciones Exteriores, dos veces jefe de gobierno, presidente de la República de 1986 a 1996 y eurodiputado, Soares fue un personaje ineludible de la democracia portuguesa durante 40 años, y encarna por sí mismo la historia reciente de su país.

Su papel fue particularmente importante al día siguiente de la Revolución de los Claveles de 1974, un golpe de Estado militar que puso fin a 48 años de dictadura y a trece años de guerras coloniales.

Parándole los pies al Partido Comunista de Alvaro Cunhal, Soares ganó las primeras elecciones libres organizadas en Portugal.