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Miles de personas llaman «asesino» a Tony Blair a su llegada a Beirut

 

colpisa | beirut
12/09/2006

El primer ministro británico, Tony Blair, llegó el lunes a Beirut para contribuir a normalizar las relaciones entre Líbano e Israel. Pero el principal aliado de EEUU no es bienvenido. Blair fue recibido con una manifestación donde lo mínimo que se oyó fue «asesino». Las fuerzas del orden desplegaron medidas excepcionales en el centro de la ciudad, donde Blair permaneció unas horas. El jefe del gobierno llegó procedente de Israel, donde instó a israelíes y palestinos a retomar el diálogo y mostró su apoyo al plan de un gobierno de unidad nacional palestino entre Hamas y Fatah. Es la primera visita a Líbano de un primer ministro británico, Blair fue recibido en el aeropuerto por su homólogo libanés, Fuad Siniora y por el ministro de Relaciones Exteriores, Fawzi Saluj. Los tres responsables mantuvieron una breve reunión antes de dirigirse hacia el centro de la ciudad. Blair tiene previsto reunirse con miembros del gobierno, pero, según uno de sus portavoces, los dos ministros de Hezbolá chií no participarán en ese encuentro. El «premier» se entrevistará igualmente con responsables militares y de seguridad, coincidiendo con el despliegue del ejército libanés en el sur del país. En el centro de Beirut, arrancó una manifestación de un millar de personas. «Blair, asesino», clamaban los participantes de la marcha. Paralelamente, se formó una cadena humana con jóvenes llegados del suburbio sur de Beirut, un bastión de Hezbolá devastado por los bombardeos aéreos. «Blair, gracias por las bombas inteligentes que masacraron a los libaneses» se leía en algunas pancartas, en referencia al tránsito por Gran Bretaña de armas estadounidenses destinadas a Israel. «Es el mayor criminal y un esclavo de los estadounidenses y no comprendemos por qué viene», comentó un manifestante. El periódico As-Safir tituló en su edición del lunes: «El sucio inglés está en nuestra casa». Según el rotativo, «la visita de Tony Blair es un error político que podría haberse evitado. Es la prueba de que el gobierno escoge erróneamente. A este hombre se le desprecia en el mundo entero, sobre todo en su país por su papel en Irak». Varias formaciones políticas libanesas, entre ellas Hezbolá, criticaron este desplazamiento al reprochar a Blair que no apoyara un llamamiento al alto el fuego durante la ofensiva israelí iniciada el 12 de julio. El partido chií incluso lo calificó recientemente de «asesino». Así, la visita del jefe del ejecutivo británico «acrecienta las tensiones entre la mayoría parlamentaria prooccidental y Hezbolá», según el diario An-Nahar, cercano al gobierno.