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El presidente Obama ata con el cambio migratorio su política hacia Cuba

El asesor especial Feierstein confía en que se dé continuidad a la gran mayoría de los acuerdos.

 

14/01/2017

miriam burgués | washington

El presidente de EE UU, Barack Obama, ha querido dejar atada la normalización con Cuba con una última medida ejecutiva, la supresión de la política migratoria conocida como de «pies secos/pies mojados», a la espera de que su sucesor, Donald Trump, respete los acuerdos con La Habana.

Trump, que asumirá la Presidencia dentro de una semana, y su equipo «se van a dar cuenta de que los pasos que hemos tomado (con Cuba) tienen sentido, están sirviendo a nuestros intereses», explicó ayer en una entrevista Mark Feierstein, asesor especial de Obama y director para Latinoamérica en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

Feierstein declaró que confía en que el Gobierno de Trump dé continuidad a la «gran mayoría» de los acuerdos alcanzados con Cuba dentro de la normalización, porque verá que «no tiene sentido» decir a los estadounidenses que quieren viajar a la isla que no lo hagan o impedir a las empresas hacer negocios mientras «el resto del mundo sí puede».

En la misma línea se pronunció ayer en su rueda de prensa diaria el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, al detallar que el fin de la política «pies secos/pies mojados», que permitía quedarse en el país a los cubanos indocumentados que lograran pisar territorio de EE UU, «ha quedado codificado en un acuerdo ejecutivo» entre los Gobiernos de ambos países.

«Hay una tradición de que los presidentes subsiguientes observen y se adhieran a los acuerdos ejecutivos hechos con otros países por el anterior presidente», comentó el portavoz, al añadir, por otro lado, que existen «motivos convincentes para seguir normalizando las relaciones» con Cuba.

Obama anunció el jueves el fin inmediato de una política ejecutiva adoptada en 1995 que devolvía a Cuba a los cubanos indocumentados que interceptaba en el mar («pies mojados»), pero admitía en EE UU a los que lograban tocar tierra («pies secos»), quienes podían solicitar la residencia permanente un año después de su llegada. La supresión de esa política, que «se implementó hace más de veinte años y fue diseñada para una era diferente», según destacó Obama en un comunicado, era una de las principales reclamaciones del Gobierno de Cuba dentro del proceso de normalización bilateral iniciado a finales de 2014.