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La Unión Europea teme la inestabilidad en Italia, la cuarta economía de la eurozona

El auge de antieuropeístas y populistas vuelve a hacer sonar las alarmas en Bruselas

 

Colegio electoral en Roma. - AFP / ANDREAS SOLARO

ROSSEND DOMÈNECH
04/03/2018

Bruselas tiene este domingo la mirada puesta no solo en Alemania, por el referéndum de los socialdemócratas que ha decidido la repetición de la alianza con la CDU de Angela Merkel, sino también en Italia, a la espera de ver qué resultados finales arrojan las elecciones legislativas y qué equilibrios pueden tejerse cara a la gobernabilidad del país.

En la Unión Europea (UE) y en numerosas cancillerías preocupan no solo la situación económica de Italia –se trata de la cuarta economía de la zona euro y la séptima mundial, y del país que tiene la deuda más alta (131%) de la UE después de Grecia– sino también el creciente arraigo de los partidos antieuropeístas y de los populistas, que han intentado influir en el voto esparciendo el miedo a la "invasión migratoria" y mediante la violencia de los ultras.

La unidad de antieuropeístas y populistas puede ser una bomba de relojería. Un cóctel explosivo que eche al traste los proyectos de la cancillera alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, de asociar Italia al proyecto de relanzamiento de una Europa a dos velocidades para proceder más rápidamente a una mayor integración.

LA DESTITUCIÓN DE BERLUSCONI

La UE no olvida que en el 2011, cuando la crisis italiana ya era insoportable, tuvo que intervenir directamente sobre el presidente de la República, entonces Giorgio Napolitano, solicitando (o imponiendo, según las versiones) que el primer ministro, Silvio Berlusconi, se retirase. "Fue un golpe", diría el interesado años después, sin enmendarse sobre la incapacidad de su Gobierno de afrontar la crisis, con una deuda que se acercaba peligrosamente a la de la ya hundida Grecia y una docena de bancos que estaban a punto de quebrar a causa de los títulos basura en su haber.

"Demasiado grande para dejarla caer", se repitió en aquellos días en Bruselas sobre el estado de la economía italiana. Corría entonces el año 2013 y desde entonces en Italia no se habían vuelto a celebrar unas elecciones generales, siendo gobernada por ejecutivos técnicos.

EL AVISO DE JUNCKER

"La primera semana de marzo será  importante para Europa", dijo días atrás Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, citando el referéndum en Alemania y las elecciones italianas. "Tenemos que prepararnos para el peor escenario, que podría ser un Gobierno no operativo en Italia", añadió.

Sus palabras provocaron el desplome durante unas horas de las bolsas de valores y la inmediata reacción del primer ministro Paolo Gentiloni. "Aparte del hecho de que todos los gobiernos son operativos, todos los gobiernos gobiernan, tranquilizaré a Juncker", dijo, subrayando que no tenía "miedo al abismo". 

Emma Bonino, quien con +Europa se presenta a los comicios con los progresistas, quitó hierro a las palabras de Juncker, explicando que el presidente europeo pensaba en la ley electoral italiana, "que es pésima y está pensada para que no haya una mayoría". Matteo Salvini, líder de la Liga, se lo tomó con sarcasmo: “Cada vez que habla Juncker, desgraciadamente o por suerte, sucede lo contrario de cuanto dice".

LA ALIANZA DE LA DERECHA Y LOS ANTIEUROPEOS

Desde el pasado fin de año, Gentiloni ha estrechado las relaciones con Macron, a quien ha recibido en Roma, y con Merkel, a quien ha visitado en Berlín. 

Al regreso de Alemania, Gentiloni explicó: "La alarma que he percibido es sobre la posibilidad de que en uno de los grandes países europeos la derecha moderada y los antieuropeos estén aliados, algo que no sucedería entre Macron y Le Pen o entre Merkel y Alternativa por Alemania". La referencia doméstica era a la coalición de Silvio Berlusconi con Matteo Salvini. El primero s miembro del Partido Popular Europeo (PPE) y el segundo se presenta orgullosamente como “el único aliado italiano de Marine Le Pen” y los demás grupos extremistas antieuropeos de Europa.

VISITA A ORBÁN

La pasada semana se sumó al antieuropeísmo de los aliados de Berlusconi Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia (FdI), con una visita al primer ministro húngaro, Viktor Orbán. El político está en el punto de mira de la UE por sus leyes y muros contra las migraciones y la censura a la prensa. "Trabajaremos juntos", tuiteó Meloni al final del encuentro.

De hechos como estos ha surgido, en clave política italiana y europea, una serie de presiones sobre Berlusconi para que se deshaga de la alianza con Salvini. De hecho, los tres líderes de la coalición no se presentaron nunca juntos durante la campaña electoral hasta el penúltimo día, y fue en un acto de poca monta y con poco público.