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| Crónica | De Morgovejo al Vaticano |

«Afronto con esperanza ser el limosnero del Papa, un cargo que existe desde el siglo XV»

El leonés Félix del Blanco Prieto, de Morgovejo, relata desde Malta la sorpresa que ha supuesto para él ser nombrado por Benedicto XVI el responsable vaticano de la asistencia a los pobres

 

Félix del Blanco recibe honores en Morgovejo, su localidad natal - NORBERTO

Félix del Blanco recibe honores en Morgovejo, su localidad natal - NORBERTO

M. Romero - león
M. Romero 29/07/2007

«Mi trabajo consistirá en contestar y comprobar todas las cartas y peticiones de ayuda que le llegan al Papa todos los días, que son muchas», explica el leonés Félix del Blanco Prieto (Morgovejo, 1937) desde Malta, donde ejerce de momento como nuncio apostólico de la Santa Sede. Pero en cuestión de semanas cambiará su residencia al Vaticano para cumplir la nueva misión encomendada personalmente por el Papa, Benedicto XVI, como limosnero de Su Santidad, «una función que existe desde el siglo XV». «Afronto el nombramiento con ganas y esperanza de contribuir a algo positivo», afirma al otro lado del telefóno mientras explica los nuevos cometidos que tendrá que asumir ahora, muy alejadas de la representación diplomática que ha venido ejerciendo durante los últimos años en Malta y Libia. «Viviré dentró del Vaticano y llevaré directamete el servicio asistencial del Papa, que consiste en atender a la gente necesitada». Recuerda que entre sus cometidos los más notorios son el acompañamiento a Benedicto XVI en sus ceremonias pontificias y la firma y el cuño de las bendiciones apostólicas, un certificado hecho en pergamino (25x20 o 40x30) muy bien adornado que se concede bajo específico pedido a través de la Oficina de Limosnería Apostólica. Todavía sorprendido por la noticia -la oficina de información de la Santa Sede la hizo pública ayer-, Félix del Blanco Prieto hace balance para este periódico y recuerda algunos de los momentos más duros que ha vivido a lo largo de su trayectoria, desde que fue ordenado sacerdote hace ahora 46 años. «Conservo una bala que me dispararon fallidamente en Angola», indica. Allí estuvo como representante pontificio un tiempo, compartiendo la embajada con la isla de Santo Tomé. De allí le enviaron a Camerún y a Guinea Ecuatorial, donde ocupó los últimos siete años de ejercicio antes de que le enviaran a Malta. Recuerda con orgullo su consagración en la Catedral de León el 6 de julio de 1991 bajo el amparo del cardenal Agostino Casarolli, del que ha sido secretario personal. «A finales del mes de agosto me gustaría visitar León, porque me incorporaré a mi nuevo cargo el 15 de septiembre, y antes tengo que despedirme de Malta y de Libia». El único vínculo familiar directo que le queda en su localidad natal es su hermana María del Carmen, a la que llamó por teléfono para comunicarle un mandato que, entiende, le «viene desde arriba». «Ya veo que la noticia corre como la pólvora», reacciona Carmen ante la llamada de este periódico. «Aquí en el pueblo se empiezan a enterar ahora, pero hasta ahora no ha habido comentarios», agrega atras asegurar que los sobrinos del nuevo limosnero del Papa recibieron «con gracia» la información. Félix del Blanco Prieto se inició como sacerdote en las parroquias leonesas de Caminayo, primero, y San Román de los Caballeros y Villaviciosa de la Ribera, después. Dice tener muchas ganas de volver a la fresca de León para alejarse del bochornoso calor de Malta.






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