+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

Obituario ■ LUIS DIEGO POLO

El alcalde entre dos fuegos

Luis Diego Polo fue alcalde de León entre 1988 y 1989

 

Luis Diego Polo, en foto de archivo, delante del consistorio. - CÉSAR / ARCHIVO HISTÓRICO DEL DIARIO DE LEÓN

Morano sucedió a Diego Polo cuando dimitió. CÉSAR / ARCHIVO HISTÓRICO DEL DIARIO DE LEÓN -

ÁLVARO CABALLERO | LEÓN
14/02/2018

Apenas fueron 14 meses: desde el 3 de octubre de 1988 hasta el 25 de noviembre de 1989. Desde que recogió el bastón de mando de manos de José Luis Díaz Villarig, como resultado de la moción de censura que finiquitó el Pacto Cívico, hasta que dimitió de su cargo y entregó el acta de concejal asediado por el empuje de su propio partido y la necesidad de dar paso a su compañero Juan Morano Masa. Se fue y no volvió a la política. Retornó a su puesto como arquitecto en el Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo y al estudio que compartía con José Álvarez Guerra. Ahí estuvo hasta que el alzhéimer le obligó a retirarse en el año 2007 y cobijarse en lios cuidados de su familia. Ayer, apartado de la escena pública, Luis Diego Polo falleció en la capital leonesa a los 73 años.

Diego Polo fue alcalde de León por accidente. Apuntado como número 10 en la lista de independientes que provenían de UCD junto a Juan Morano Masa, comenzó el mandato en la bancada de la oposición desterrados por el Pacto Cívico que hizo alcalde a José Luis Díaz Villarig con los votos de AP, PSOE y CDS. La oportunidad le llegó con la maniobra orquestada por José María Aznar, entonces líder autonómico de AP, para liquidar al regidor de su propio partido con el trasvase de dos concejalas a las filas moranistas: María Dolores Otero y Elena Bustillo. La suma de los dos votos sentenció a Díaz Villarig a condición de que Morano, que por aquellas fechas ya se había presentado a las elecciones generales con AP, no fuera alcalde y entregara el acta de concejal. Ese puerta fue la que abrió la Alcaldía a Luis Diego Polo como tercera vía y, a su vez, la que se cerró a sus espaldas cuando se marchó de ella «porque no soportaba la situación» insostenible de que «no le dejaran ser alcalde», como sentencia su amigo y socio profesional, José Álvarez Guerra. «Tuvo la suerte o la desgracia de aquella historia del Pacto Cívico. Asumió el cargo con mucha ilusión, pero terminó como terminó», deja caer el arquitecto leonés sin querer entrar en más detalles.

Salmantino de nacimiento, Luis Diego Polo se trasladó a León después de realizar la carrera de Arquitectura en Madrid, donde coincidió en el colegio mayor y en las aulas con Álvarez Guerra. «Aunque parecía que no por su cara seria, era un cachondo mental», cita su antiguo socio, quien recalca que «tenía una cabeza prodigiosa, una de esas que se nota que tienen criterio para cualquier cosa».

Como profesional, Luis Diego Polo fue decano del Colegio de Arquitectos de León durante un mandato y vicepresidente de la Hermandad Nacional de Arquitectos. Su labor como técnico en el Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo la simultaneó con el estudio que compartía con Álvarez Guerra, quien reseña que «le chiflaba el urbanismo» y resalta que «era una máquina continua de ideas». «Le gustaba la política, el bulli-bulli, en una época en la que los políticos eran otra cosa. Pero su paso no fue gratificante para él, salvo al principio», incide.

Pese a su breve paso por el consistorio y la Alcaldía, Maximino Cañón, entonces concejal del CDS, describe que Luis Diego Polo era «una buena persona a la que se puso y luego no le atendió su propia gente». «En una época difícil, fue muy correcto, un caballero y nada beligerante ni mucho menos», abunda.

La imagen no dista de la que guarda Mario Amilivia, quien en esos momentos presidía AP en León y luego fue regidor municipal. «Era una gran persona que políticamente afrontó su cargo como alcalde con una enorme dignidad y como un caballero», rememora el político popular, quien señala que en el Ayuntamiento «dejó un buen recuerdo a pesar del poco tiempo que estuvo». A las alabanzas se sumó el actual alcalde, Antonio Silván, quien resaltó su «valía profesional y personal, y su compromiso con esta tierra a la que ayudó a crecer, especialmente a nuestra ciudad».

El funeral por Luis Diego Polo, que deja mujer, 5 hijos y 5 nietos, se celebrará hoy, a partir de las 13.00 horas, en la iglesia parroquial de San Claudio para después ser incinerado en la intimidad familiar.

   
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de Diario de León

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla