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MARCELINO BLANCO GARNACHO DIRECTOR DE PLANIFICACIÓN PATRIMONIAL DE ANDBANK

«Confundir patrimonio personal y empresarial da lugar a auténticos desastres»

 

Marcelino Blanco regresa a León para explicar las políticas y herramientas de gestión para prevenir las quiebras familiares. . DL -

17/05/2018

maría j. muñiz | león

Marcelino Blanco, director de Planificación Patrimonial de Andbank, participa esta tarde en el Club de Prensa de Diario de León en una conferencia sobre Cómo detectar y prevenir las quiebras familiares, organizada por Andbank. Será a partir de las 20.00 horas, con entrada libre.

—La empresa familiar es la base de la economía, ¿cuáles son los principales problemas que tiene que enfrentar?

—El principal reto es la supervivencia, sobrevivir a las diferentes generaciones. Complementando este reto las empresas familiares deben crecer, modernizar sus estructuras y sobre todo gestionarse de forma independiente a los intereses de los accionistas. Una empresa familiar nace normalmente del trabajo de una persona, el alma de la empresa, que con su esfuerzo diario consigue crear un negocio próspero. En los últimos tiempos hablamos de los emprendedores y de su papel relevante en la economía de nuestro país, pero los emprendedores existen desde siempre.

—La forma de gestión de este tipo de empresas está sufriendo un enorme cambio. ¿En qué sentido está evolucionando?

—El empresario a veces da entrada a sus hijos, que se hacen cargo de diferentes áreas de la empresa, pero siempre con la supervisión de su padre, que muchas veces piensa que sin él la empresa no sobrevivirá. En otras ocasiones, y cada vez con más frecuencia, es consciente de que en un futuro deberá dar el relevo a las siguientes generaciones y es por ello que invierte en su formación. La formación de los hijos que van a dirigir en el futuro la empresa familiar es importantísima. Por otra parte, era muy frecuente encontrarnos con familias que mezclaban su patrimonio personal, el patrimonio procedente de los frutos de su negocio, con el patrimonio empresarial. Esta confusión entre patrimonio personal y empresarial daba lugar a auténticos desastres. A lo largo de mi carrera profesional he podido ver familias que, quizás llevadas por un exceso de confianza, no separaban su patrimonio personal del patrimonio empresarial y eso les ha llevado a la ruina total. Fuera del día a día de la empresa familiar, es muy importante planificar el relevo generacional y dejar el negocio a aquellos que realmente quieren o pueden encargarse de su continuidad. Para ello el testamento es la mejor herramienta. La adjudicación de bienes concretos a los herederos, permitirá, en caso de que sea necesario, adjudicar la empresa a quienes realmente se vayan a encargar de continuar con el negocio, sin perjudicar los intereses de los demás herederos, que podrán recibir otro patrimonio. Por último, aunque no menos importante, las familias cada vez tienen más clara la necesidad de separar las cuestiones familiares de las empresariales. Y esto favorece la gestión y la supervivencia del negocio familiar, sobre todo cuando va pasando a través de distintas generaciones y se convierte en un negocio propiedad de familiares ya no tan cercanos y con distintos planteamientos vitales. Es frecuente encontrar accionistas de una empresa familiar que tienen intereses opuestos en la empresa: unos preferirán capitalizar la empresa para crecer y otros apostarán por la obtención de ingresos (dividendos). Y este es un problema que debe tratarse y solucionarse. Hay que regular la relaciones dentro de la empresa familiar.

—El asesoramiento que se busca ahora ¿está reduciendo la mortalidad de las empresas familiares en el proceso de sucesión?

—Sin duda. A ello contribuye la formación y el asesoramiento que reciben los empresarios de terceros externos.

—¿La contratación de gestores externos sigue siendo un problema para estas sociedades? Quizá la formación de las nuevas generaciones también sea muy distinta a la anterior, y permita mantener el control. ¿Cuál es la mejor fórmula?

—Por lo que vemos en nuestros clientes, las nuevas generaciones ya llegan a la empresa familiar con formación y una visión más global. Y son conscientes de que, para poder crecer y sobrevivir en un mundo cada vez más complejo, es necesaria la ayuda de expertos ajenos a la empresa que puedan prestar asesoramiento jurídico, fiscal, consultoría estratégica…. Antes este tipo de asesoramiento se veía como un gasto y ahora se ve como una inversión.

—El tamaño es uno de los principales problemas de competitividad de las empresas en el mercado actual. ¿Está la empresa familiar preparada para afrontar el reto del crecimiento?

—En mi opinión lo están. El empresario tiene claro que si no se internacionaliza, la empresa no sobrevivirá. En lo referente al tamaño y a la competitividad, encontramos a veces reticencias a asociarse o fusionarse con otras empresas competidoras. También es importante el acceso a la financiación, a los recursos que permitan afrontar el crecimiento.

—¿Son los empresarios de hoy más conscientes de que es necesario diseñar con tiempo los procesos de sucesión y supervivencia del negocio?

—Lo son. El empresario hoy en día sabe que la empresa le sobrevivirá, pero si quiere que su obra sobreviva a sus descendientes, debe planificar el futuro: tanto la sucesión como las relaciones entre los accionistas-familia en la empresa que les dejará.

—¿Qué recomendaciones haría a una empresa familiar para prevenir problemas en el futuro?

—Sin duda que se anticipen. Y esto se hace planificando la sucesión, planificando las relaciones entre los accionistas, profesionalizando la gestión de la empresa y, desde luego, con diálogo y comunicación.

—La preocupación por el futuro va más allá de las empresas.

—Más que preocuparnos, debemos ser conscientes de que debemos planificar el futuro. El escenario que viviremos es más que conocido y previsible: población cada vez más mayor, pensiones que quizás no se acomodarán a la inflación, tasas de sustitución (porcentaje que sobre nuestro salario supone la pensión) cada vez más bajas… Las previsiones de la OCDE apuntan a que en el futuro habrá mas de 80 personas mayores de 65 años por cada 100 personas entre 24 y 64 años. A día de hoy las pensiones no cubren las necesidades medias de gasto de las familias: debemos complementarlas con otro tipo de ingresos. Por ello la planificación y la ordenación del patrimonio es importante.

—Han diseñado una herramienta para colaborar en este proceso de asesoramiento. ¿ En qué consiste? ¿Cómo funciona?

—Es nuestro plan financiero, una herramienta que podrá darnos una idea de la suficiencia de nuestra estructura patrimonial para poder afrontar el futuro. Partiendo de un balance y cuenta de resultados, muy similar al de una empresa, podremos hacer proyecciones para el futuro.

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