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De los de antes de la guerra

Saturnino de la Fuente cumple 105 años en su retiro invernal de Benidorm.

 

Saturnino de la Fuente. - DL

m.a.z. | león
12/02/2014

«La clave es tener tranquilidad y no hacer daño a nadie». Saturnino de la Fuente alcanzó el pasado sábado los 105 años de vida, ahora como vecino de Benidorm donde reside los inviernos desde hace siete años, siempre como leonés, en cuya capital nació en 1909. Aunque hoy celebra de nuevo su aniversario, puesto que hasta el 12 de febrero no fue registrado en los papeles. Siete hijas, catorce nietos y 21 biznietos —que le acaba de llegar el último— forman la cohorte familiar de su estirpe. Dos monarquías, dos dictaduras, una república y una democracia le han contemplado en todo este tiempo, en el que se libró de la Guerra Civil «porque con metro y medio escaso no daba la talla». Así que el conflicto lo pasó trabajando en una tienda de zapatos y haciendo botas para el Ejército: «Me midieron unas cuantas veces a ver si había forma de alistarme, pero no pudieron».

35 años en esa profesión y quince más como autónomo le permitieron jubilarse en 1973 «después de haber trabajado mucho y de haber ahorrado como una hormiguita».

Perdió a su compañera de viaje en 1980 pero siguió adelante en su camino con la compañía del resto de su familia. Los mismos que han conocido su gusto desde joven por el deporte rey, el fútbol y por el Puente Castro FC, que fundó en tiempos de ilusión y bonanza deportiva y que hoy han convertido al club en una referencia.

A las cartas

También es conocido por su afición a los juegos de cartas y los que le conocen dicen que no tiene buen perder. Fue en la calle Limones de Benidorm y en su centro social donde decidió animarse a echar la partida de forma habitual y donde conoció pro casualidad al alcalde de la localidad, que el pasado fin de semana lo recibió en su despacho para permiarle por su longevidad y para regalarle una tarta con el escudo de la ciudad, como señal de agradecimiento por tantos años. Acompañado por su yerno, asistió a la recepción en la que el regidor de la localidad turística, Agustín Navarro, le honró con un ágape. «Sólo tomo una pastilla diaria para la tensión y soy fijo del paseo por la mañana», reconoce Saturnino. De eso y de la lectura de los periódicos se ha vuelto un fan absoluto y es una costumbre que no perdona. Sólo un mínimo vicio acompaña sus quehaceres semanales. Los domingos, la copita de vino blanco no puede faltar de su visita al bar de uno de sus paisanos. Acompañado de su fiel garrote, que todos los días recorre con él las calles de Benidorm, hoy iniciará de nuevo la misma ruta de todos los días, a la captura de los 106 años. Y así que pasen muchos más y con la misma salud.