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militares que le juzgaron

El obispo Miranda medió para salvar la vida del capitán Lozano en 1936

La Fundación 27 de Marzo presenta el libro «El valor de un juramento. Militares y milicianos en defensa de la República», de Javier Rodríguez y Enrique Berzal

 

A. Gaitero | leónA. Gaitero | león 02/12/2009

El obispo de León, José Álvarez Miranda, y el decano del Colegio de Abogados, Arturo Fraile, solicitaron clemencia para el capitán Lozano, abuelo del actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y los otros cinco militares y civiles condenados a muerte por «traición» en el consejo de guerra del 14 de agosto de 1936.

Esta es una de las novedades que aporta el libro El valor de un juramento. Militares y milicianos en defensa de la República , de Javier Rodríguez y Enrique Berzal, que presenta esta tarde (20.00 horas) en el Auditorio de León la Fundación 27 de Marzo de UGT, que preside Fermín Carnero.

«Con humildad y verdadero encarecimiento suplico de V.E. la mayor clemencia a favor de los seis condenados a última pena en Consejo de Guerra celebrado en esta en el día de ayer, José Obispo de León», rezaba el telegrama remitido por el prelado al comandante de Estado Mayor, el 15 de agosto de 1936.

Asimismo, el decano del Colegio de Abogados de León envió la siguiente súplica: «Ilustre Colegio de Abogados León con el mayor respeto suplica de V.E. misericordia máxima para Letrado Señor Barthe en sentencia dictada por Consejo de Guerra en juicio sumarísimo seguido en esta contra él y otros. Decano Arturo Fraile».

El día 15 de agosto, el Comandante del Estado Mayor da cuenta en un documento dirigido al General de la Octava División de La Coruña y al Presidente de la Junta de Defensa Nacional de Burgos de la sentencia que condena al capitán Juan Rodríguez Lozano, junto a Timoteo Bernardo Alonso, Rafael Álvarez García, Fernando Morán Fernández, Domingo Fernández Pereiro y Alfredo Barthe Balbuena a la «pena de muerte por delito de traición (-¦) informando desfavorablemente de la concesión del indulto por no encontrar motivo que lo aconsejen».

Otra novedad que aporta la investigación es el nombre de los militares que integraron el consejo de guerra y los detalles del testamento -”dado a conocer parcialmente por primera vez en 1988 por el historiador Secundino Serrano-” así como de la forma en que fue otorgado ante un notario que se desplazó a la prisión de San Marcos. La familia no recibió oficialmente el documento, escrito en una hoja de papel corriente, hasta el 27de enero de 1937.

Estos datos salen a luz pese a que la causa del capitán Lozano aún no ha aparecido. «Es información que obtenemos del expediente previo de la causa, localizado en el archivo intermedio de la Región Oeste», señala el historiador y profesor de la Universidad de León, Javier Rodríguez.

La celeridad con que se actuó para acabar con los militares fieles a la República queda patente en la urgencia con que fueron convocados los dos militares que tuvieron que desplazarse desde El Ferrol a León para este consejo de guerra.

«El Comandante del Estado Mayor solicita el 13 de agosto al General Comandante Militar de Ferrol, con carácter de urgencia, que el Coronel de Infantería Juan González González y el de Artillería Antonio Corsanego deberán trasladarse a León para formar parte del consejo de guerra que se celebra al día siguiente por la tarde».

El capitán desea paz y perdón. El capitán Lozano pide un entierro civil y reposar en La Pola de Gordón, aunque «para tranquilidad de su esposa y su familia, declara creer en la existencia de Dios». «A él, en este momento de abominables pasiones, pide la paz de España y de la Humanidad, muere inocente y perdona. Pide a su esposa e hijos que perdonen también», recoge el testamento otorgado ante el notario leonés Arturo García del Río.



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