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LEÓN ■ TRIBUNALES

El etarra Sergio Polo se enfrenta a 122 años por asesinar a Cortizo

La Audiencia Nacional acoge el juicio por el atentado mortal al comandante en 1995

 

Imagen del atentado sobre el vehículo del comandante Cortizo, en 1995. RAMIRO -

DL | LEÓN
12/03/2018

El etarra Sergio Polo se enfrenta a partir del próximo miércoles a 122 años de cárcel por el asesinato, el 22 de diciembre de 1995, del comandante del Ejército Luciano Cortizo Alonso en León al estallar una bomba lapa en su vehículo en el que viajaba con su hija, que resultó gravemente herida.

La causa por este atentado fue reabierta hace algo más de dos años después de que fueran hallados indicios contra Polo y la jefa de ETA María Soledad Iparraguirre, Anboto, -presa en Francia-, a raíz de la revisión que las fuerzas de seguridad hacen de los atentados de la banda sin resolver.

En su escrito de acusación, la Fiscalía, además de la citada pena de prisión, pide que se prohíba al acusado viajar a León durante 10 años desde su excarcelación, y que indemnice a la viuda con 180.000 euros, a su hija en la cantidad de 25.000 por las lesiones causadas 200.000 por las secuelas, y 160.00 por el fallecimiento de su padre.

En relación con el asesinato del comandante Cortizo, la Guardia Civil desveló en un informe que en el registro del domicilio de Pasajes de San Pedro (Guipúzcoa), alquilado por Sergio Polo, se ocuparon «numerosas evidencias, documentos y efectos» que le incriminaba a él y a Anboto en este atentado.

Según el relato del fiscal, en fechas previas al 22 de diciembre de 1995, Anboto entregó a Polo material explosivo para asesinar al comandante Cortizo, dándole instrucciones precisas. Polo lo guardó en el piso de Pasajes, y ahí elaboró una bomba lapa compuesta por 1.200 y 2.000 gramos de cloratita con un dispositivo de iniciación mecánico-eléctrico.

Días antes del crimen, se trasladó desde San Sebastián a León, utilizando el transporte público, y vigiló a Cortizo hasta detectar el vehículo que usaba habitualmente para sus desplazamientos en la ciudad de León, un Ford Orion.

Una vez localizado el coche, que se encontraba estacionado en la calle de Álvaro López Núñez desde las 17.30 horas del 21 de diciembre de 1995, el etarra, utilizando un destornillador preparado especialmente para forzar las cerraduras de los Ford, accedió por la noche y «con la intención de acabar con la vida del comandante, así como de cualesquiera personas que se introdujeran en el vehículo o estuvieran en sus proximidades, colocó bajo el asiento del conductor la bomba lapa».

Sobre las 13.20 horas del 22 de diciembre, el comandante y su hija María Beatriz se introdujeron en el vehículo y cinco minutos después de arrancar y tras circular unos 300 metros hizo explosión el artefacto.

En ese momento el coche se encontraba detenido ante un semáforo en la calle Ramón y Cajal, a la altura de la confluencia de las calles Renueva y Abadía, de León. A consecuencia de la detonación, el comandante, que tenía 44 años, falleció en el acto, y su hija, que tenía 18, resultó herida de gravedad necesitando varias intervenciones quirúrgicas y quedando con secuelas. Igualmente resultaron con lesiones personas que transitaban por la calle en el momento de la explosión.

Además de a la familia del fallecido, el fiscal pide también indemnización para heridos de menor gravedad y para la reparación de los daños materiales.

   
1 Comentario
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Por Transeunte 12:36 - 12.03.2018

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