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MARCELINO BLANCO DIRECTOR DE PLANIFICACIÓN PATRIMONIAL DE ANDBANK

«Hay instrumentos para ordenar la sucesión y evitar conflictos»

 

Marcelino Blanco ofrece una conferencia esta tarde en el Club de Prensa de Diario de León. DL -

18/05/2017

maría j. muñiz | león

Ordenar el patrimonio y dejar clara la sucesión, tanto en empresas como en familias, es fundamental no sólo a la hora de realizar una planificación fiscal adecuada, sino también para evitar conflictos posteriores y riesgos para lo heredado. Cómo planificar la sucesión hereditaria y su fiscalidad es el título de la conferencia que ofrece esta tarde en el Club de Prensa de Diario de León Marcelino Blanco, director de Planificación Patrimonial de Andbank. Será a partir de las 20.00 horas, con entrada libre.

— ¿Cuáles son las mayores preocupaciones de las personas de cara a planificar su sucesión?

— Por la experiencia que tenemos con nuestros clientes empresarios, son dos las preocupaciones que suelen quitarles el sueño: la supervivencia del negocio familiar y su transmisión con cierto orden y sentido común, ya que puede que las siguientes generaciones no compartan criterios o no quieran seguir; y la fiscalidad de la transmisión del negocio.

— ¿Cómo afecta la diferencia de legislación en distintas autonomías a la hora de hacer esta planificación?

— Las autonomías tienen cedidas competencias normativas en determinados impuestos, entre ellos el Impuesto sobre el Patrimonio y el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Los denominados ‘puntos de conexión’ del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones deben ser tenidos muy en cuenta a la hora de planificar la sucesión en el patrimonio o la transmisión del negocio familiar. Una vez definidas las reglas de tributación debe acudirse a la normativa propia de cada comunidad. En el caso de Castilla y León se mantiene la reducción del 99% sobre el valor de la empresa o negocio familiar, tanto en la modalidad de Sucesiones como en la de Donaciones. También hay ciertas reducciones en el caso de herencias en favor de cónyuge o descendientes así como reducciones de las que se pueden beneficiar el cónyuge y los descendientes. Sin embargo, a diferencia de otras comunidades autónomas, no existe ninguna bonificación sobre la cuota. En el Impuesto sobre el Patrimonio no hay ninguna normativa propia de la Comunidad Autónoma y se mantiene la exención general de 700.000 euros y la exención total para patrimonios empresariales que tengan carácter familiar. Es importante planificar la transmisión teniendo en cuenta las diferentes legislaciones, sobre todo en casos en los que los distintos integrantes de la familia residen en diferentes comunidades autónomas o en el extranjero.

— ¿Con qué plazo es conveniente planificar la sucesión, de cara a organizar la fiscalidad y el rendimiento del patrimonio?

— Un profesor que tuve en la Universidad me decía que el único impuesto cuyo hecho imponible no nacía de forma voluntaria era el del Impuesto sobre Sucesiones. Los fiscalistas siempre aconsejamos a las familias que planifiquen la sucesión cuanto antes, pero no sólo para optimizar fiscalmente la sucesión. Una sucesión supone a mi juicio la ordenación del patrimonio y su distribución entre los herederos para evitar, entre otras cosas, conflictos familiares. Estos conflictos suelen darse con más frecuencia a la hora de repartir el patrimonio cuando la sucesión ha sido intestada que en aquellos casos en los que el testador ha dejado muy clara su voluntad. Esta voluntad ha de respetarse.

— ¿Cuáles son los principales aspectos que afectan a la fiscalidad a la hora de planificar la sucesión hereditaria?

— Además de las reglas de localización que hemos comentado, depende mucho del tipo de activo que se deje en herencia y de la residencia de los herederos.También hay que tener en cuenta que hay otras implicaciones fiscales en una herencia, como es el devengo del Impuesto sobre Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana. En el caso de donaciones hay otras implicaciones fiscales. Por eso es importante contar con la opinión de un buen asesor.

— ¿Qué aspectos recomienda tener en cuenta a la hora de planificar la sucesión, tanto desde el punto de vista personal como económico?

— Aparte del coste fiscal de una sucesión, la parte personal y emocional es muy importante. Nos encontramos con muchos empresarios que, conocedores de las capacidades de sus descendientes, saben perfectamente quiénes podrán mantener el negocio una vez que ellos falten. Por otro lado, no quieren perjudicar a aquellos descendientes que, o no tienen capacidad o, simplemente, no desean continuar con el negocio familiar. También hay una preocupación por los familiares que podrían quedar más ‘desprotegidos’ cuando el patriarca fallezca. Para ello hay instrumentos de planificación que permiten ordenar la sucesión con carácter previo. El más importante de ellos es el testamento, pero no es el único: los pactos familiares, también los pactos sucesorios, pueden servir para articular en vida esa sucesión ordenada. Un error frecuente de las familias con conflictos entre padres y/o hermanos es no afrontar la sucesión de manera previa y pactada entre todos.

— ¿Qué medidas considera necesarias, desde el punto de vista de una reforma legislativa y fiscal?

— La diferente normativa en las comunidades autónomas hace que, por ejemplo, una herencia de 800.000 euros tenga un coste fiscal de 164.049 euros en Andalucía, 89.168 euros en Castilla y León y 1.566 euros en Madrid. En cada comunidad el impuesto a pagar es diferente. Por otra parte, hay 79 tasas propias de las comunidades que además no están vigentes en cada una de ellas. Cataluña es la que más tasas tiene en vigor, concretamente 14, además con un efecto recaudatorio mínimo. Castilla y León es la comunidad menos activa en este apartado, dato que creo es muy positivo por ejemplo para fomentar la actividad económica. Los impuestos cedidos, como Patrimonio y Sucesiones y Donaciones, sólo suponen el 8% de la recaudación. IRPF es el impuesto que más recauda. La principal medida que creo es necesaria es el sentido común. A partir de ahí, con los mismos resultados de recaudación podríamos tener un sistema fiscal y de obtención de ingresos por parte de las autonomías más estable y equitativo. Algunos partidos políticos y asociaciones están pidiendo la unificación de los impuestos sobre el Patrimonio y Sucesiones y Donaciones a nivel estatal, de manera que no se produzcan estas diferencias. Ahora sólo falta que el Gobierno y las autonomías se pongan de acuerdo.

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