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La siniestralidad laboral desciende un 21,8% en León

En todas las provincias de la comunidad se produjo el fallecimiento de algún trabajador, en León, fueron tres los accidentes mortales registrados

 

28/10/2012

Castilla y León registró un total de 14.779 accidentes laborales con baja en los nueve primeros meses del año, lo que supone un descenso del 23,4 por ciento (4.526 menos) respecto a los contabilizados en el mismo periodo del año anterior. Así aparece reflejo en el último informe de siniestralidad de la Junta, donde se constata que los accidentes mortales se redujeron un 8,7 por ciento; los graves, un 24,1 por ciento, y los leves, un 23,4 por ciento. En cifras absolutas, 21 trabajadores perdieron la vida, dos menos que entre enero y septiembre de 2011; 151 sufrieron heridas de gravedad, 48 por debajo de los contabilizados el año anterior; y 14.607 tuvieron percances leves, frente a los 19.083 del ejercicio anterior (4.476 menos).

Por sectores, el número de siniestros descendió un 36,02 por ciento en la construcción, hasta los 2.158; y un 22,98 por ciento en la industria, con 4.343. Asimismo, en los servicios se produjeron 7.212 accidentes laborales con baja, con un descenso del 20,41 por ciento; en el sector agrario, 1.066, un 13,47 por ciento menos que en el año anterior.

Provincias

Por provincias, la siniestralidad descendió en todas, con los mejores porcentajes para Valladolid (2.760), 27,99 por ciento, Palencia (1.039), 27,29 por ciento, Soria (662), 26,03 por ciento, y Salamanca (1.695), 25,26 por ciento. Asimismo, en Zamora (873), se redujeron un 22,81 por ciento; en Burgos (3.012), un 22,27 por ciento; en León (2.976), un 21,87 por ciento; en Ávila (700), un 19,17 por ciento; y en Segovia (1.062), un 11,43 por ciento.

Ninguna provincia se libró del fallecimientos de algún trabajador. En concreto, los accidentes mortales se concentraron en Burgos y Salamanca, cinco en cada caso, seguidas por León, con tres, Segovia y Valladolid, con dos en cada una, y Ávila, Palencia, Soria y Zamora, con uno en cada territorio. Los accidentes graves aumentaron en Burgos (34), un 30,77 por ciento, y en Segovia (nueve), un 28,57 por ciento, y permanecieron estables en Palencia (13). Por el contrario, se redujeron en Soria (seis), un 60 por ciento; en Ávila (tres), un 40 por ciento; en Salamanca (13), un 45,83 por ciento; en Zamora (once), un 42,11 por ciento; en León (32), un 31,91 por ciento; y en Valladolid (30), un 30,23 por ciento.

In intinere

En cuanto a los accidentes in itinere con baja, entre enero y septiembre de este año se contabilizaron 1.523 en la Comunidad, lo que representa un descenso del 13,52 por ciento respecto a 2011. De estos accidentes, cinco fueron mortales, siete menos que los contabilizados en los mismos meses del año anterior.

En el análisis provincial, estos siniestros aumentaron en Burgos (264), un 9,54 por ciento, y en Segovia (73), un 5,8 por ciento. Por el contrario, mermaron en Soria (42), un 31,15 por ciento; en Zamora (56), un 29,11 por ciento; en León (316), un 26,17 por ciento; en Salamanca (203), un 20,08 por ciento; en Palencia (94), un 24,8 por ciento; en Ávila (68), un 19,05 por ciento; y en Valladolid (407), un 3,1 por ciento.

Enfermedades profesionales

Por lo que se refiere a las enfermedades profesionales, se declararon 265 casos durante los nueve primeros meses del año en Castilla y León, lo que supone un descenso del 21,13 por ciento. Por provincias, el número de enfermedades profesionales reconocidas no varió respeto al mismo periodo de 2011 en Segovia (13). En el resto de provincias, su número descendió, un 42,86 por ciento en Zamora (ocho); un 40 por ciento en Palencia (21); un 37,78 por ciento en Soria (28); un 33,33 por ciento en Ávila (cuatro); un 22,95 por ciento en Burgos (47); un 17,65 por ciento en Valladolid (56); un 9,46 por ciento en León (67); y un 8,7 por ciento en Salamanca (21).

La crisis, un manto de silencio

Los secretarios de Salud Laboral de CCOO y UGT en Castilla y León, Mariano Sanz y Fernando Fernández, coincidieron en señalar que la rebaja en el número de accidentes está directamente relacionada con la caída de la actividad por la crisis. Sin embargo, denunciaron que la recesión económica está ocultando cifras de siniestralidad, por el miedo a denunciar del trabajador, ante el temor a perder su empleo. Además, constataron que los empresarios en las circunstancias actuales recortan en esta materia al considerar que no incide en su productividad y sólo supone un sobrecoste. Advirtieron también de que la temporalidad y la precarización de las condiciones laborales en el contexto actual pueden impulsar esta lacra social.

Mariano Sanz asumió que la rebaja está directamente relacionada con la bajada de la actividad, sobre todo en sectores como la construcción, en los que se registraba índices muy altos de siniestralidad. Pese a esa evidencia, también mostró su convicción de la contribución a esos datos de las medidas adoptadas frente a esta lacra, impulsadas desde la negociación sindical.

El dirigente sindical expuso, no obstante, que corren «malos tiempos» para la prevención de riesgos, que está bajando mucho tanto por parte de los empresarios, como de los trabajadores. En relación a los empresarios, recalcó que vinculan la prevención con costes de inversión y afirmó que entre un 20 y un 25 por ciento de las empresas tienen «morosidad» frente a los que les prestan estos servicios. Por lo que se refiere a los trabajadores, denunció que la crisis es un «manto de silencio» que tapa todos los problemas, y el «miedo está instaurado de forma general» y «paraliza, encorseta e impide reclamar» haciendo que se asuman unas condiciones de trabajo «mucho más flexibles».

En cuanto a las administraciones públicas, indicó que la inspección está centrada en el fraude en general y eso de alguna manera significa que se está relajando otro tipo de planes, que pueden afectar al control de la siniestralidad. Asimismo, criticó que las enfermedades profesionales no existen, «cada vez existen menos y es escandaloso».

Fernando Fernández aseguró que «lógicamente» la disminución en la siniestralidad en los primeros nueve meses del año, «está relacionada con la recesión económica y la destrucción de empleo, ya que cuantos menos trabajadores haya expuestos, menos accidentes se producirán». Criticó que «ahora las empresas recortan en aquellos aspectos que no incide en su producción, cuando invertir en prevención es hacerlo en futuro, porque los trabajadores producen más y mejor si se sienten seguros».

El secretario ugetista explicó también que están detectando que muchos trabajadores que han sufrido accidentes «son incapaces a denunciar por miedo a la pérdida del empleo». «No se atreven y no queda reflejado en las estadísticas», dijo, para recalcar que «esta lacra debe desaparecer y la patronal tiene la sartén por el mango para lograrlo».

En este contexto, indicó que seguirán trabajando para el desarrollo de los acuerdos alcanzados en el seno del Diálogo Social, donde, dijo, pactaron 68 puntos, que se desarrollarán hasta 2015, con el objetivo de sindicatos, empresarios y Junta de lograr una siniestralidad «cero, aunque sea una utopía».

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