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Medio millón de horas de cálculo para el último premio Nobel de Física

 

13/01/2018

Los científicos estadounidenses Rainer Weiss, Barry Barish y Kip Thorne ganaron este año el Premio Nobel de Física por su trabajo en Ligo, el detector de ondas gravitacionales. Y el Centro de Supercomputación con sede en la Universidad leonesa dedicó más de medio millón de horas de computación a colaborar en este proyecto. «Este tipo de investigaciones sólo son posibles hoy si se tiene esta infraestructura. Igual que el proyecto del Grupo de Mejora de Genética Anual de la ULE que investiga la mejora de las ovejas leonesas, un proyecto que no es posible sin la supercomputación».

Así lo señaló ayer el director general del centro, Vicente Matellán, que recordó que el de Castilla y León es el tercero en potencia del país, por detrás del de Barcelona y el de Galicia. «Puede parecer una infraestructura informática, pero su uso es eminentemente científico, fundamentalmente para químicos que hacen diseño de nuevos materiales, genetistas, investigadores de física de la atmósfera,... El cálculo científico está extendido a todas las ramas de la ciencia, y también es utilizado por las empresas».

El consejero de Fomento explicó que la actividad del Centro de Supercomputación se centra hoy en tres ámbitos de actividad. Además de la coordinación de la Red de Ciencia y Tecnología, el cálculo intensivo del ordenador Caléndula, que requiere continuas inversiones en mejoras y actualizaciones «en un mundo en el que enseguida lo último queda obsoleto». Y refuerza «su papel como ‘data center’, los servicios ‘cloud’ que presta tanto a administraciones como a empresas, a través de la nube y la virtualización de escritorios.