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Movimientos con cabeza

El CRE de Discapacidad y Dependencia de León, el CSIC y la Universidad de Valladolid experimentan un programa que pone en marcha dispositivos con la fuerza de la mente.

 

Gema Villanueva, una voluntaria que participa en León en el desarrollo de la plataforma de entrenamiento cognitivo. - secundino Pérez

carmen Tapia | león
14/11/2013

Basta con imaginar el movimiento para que se haga realidad. El CRE de Discapacidad y Dependencia de San Andrés del Rabanedo, el CSIC y el grupo de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Valladolid han diseñado dos programas informáticos que son plataformas de comunicación para captar la actividad cerebral y traducir la intención del usuario en movimiento. Además permiten un entrenamiento cognitivo, lo que retrasa el envejecimiento. El nombre técnico es Brain-Computer Interface (BCI) para el entrenamiento cognitivo y la asistencia domótica o interfaz cerebro-ordenador, un sistema que nace con la intención de convertirse en una herramienta útil para personas dependientes de avanzada edad o con una grave discapacidad.

El equipo ha desarrollado el BCI-Ageing con una herramienta de control de dispositivos electrónicos basados en potenciales P300, lo que significa que permite que las personas dependientes puedan manejar, a partir de su actividad cerebral, diferentes dispositivos de control habitual del hogar como la TV, reproductor de DVD, minicadena de música, disco multimedia, teléfono, luces, ventilador y calefactor. Este sistema está en fase de experimentación con usuarios del CRE de León. En la prueba realizada ayer, el asturiano Bruno González, usuario del CRE, pudo apagar y encender el televisor y poner en marcha el DVD sólo con mirar a un ordenador y fijar su atención en la instrucción deseada. Los electrodos colocados en su cabeza y los estímulos visuales captaron su actividad cerebral y la convirtieron en movimiento. «Con el entrenamiento adecuado se puede hacer de todo», asegura Bruno.

En el desarrollo de esta tecnología participan psicólogos y terapeutas del CRE, que han diseñado los test de control para evaluar la eficacia de las plataformas, así como 30 usuarios de más de 60 años.

La investigación, que se inició en el 2012 y terminará en el 2014, tiene un presupuesto de 250.000 euros y está financiada por los Proyectos Cero de la Fundación General del CSIC, la Obra Social la Caixa y CSIC. «El siglo XXI es el siglo del cerebro, el gran desconocido», asegura el director del proyecto, Roberto Hornero. Hornero defiende las características de los sistemas BCI utilizados para el desarrollo del programa, que aún necesita un aparataje costoso y aparatoso, «pero con el tiempo tienen que mejorar, más accesibles y sencillos que permitan su traslación al gran mercado». De momento, el sistema se ensaya en el CRE de León, único centro de referencia que depende del Imserso para la atención de personas grandes dependientes, pero el objetivo es que puedan llegar a los centros de día para personas mayores. Y es que la investigación tiene una aplicación para prevenir el envejecimiento mental. El proyecto ha desarrollado una herramienta de entrenamiento cognitivo que emplea un sistema BCI basado en ritmos sensoriomotores. Los participantes del grupo experimental han mejorado aspecto relativos a percepción visual, habla expresiva, memoria inmediata y dibujos temáticos. El programa consiste en utilizar la mente para mover objetos virtuales sólo con imaginar que se utilizan los brazos. La leonesa Gema Villanueva, de 64 años, mostró el funcionamiento de la plataforma. «Hay que sensibilizar a los políticos y la gente de que con el envejecimiento necesitamos más ayudas».

El CRE ha recurrido a asociaciones de León y centros de día para captar voluntarios para el ensayo del proyecto. «En otros países se les paga, aquí no», asegura María Dolores del Castillo, investigadora del CSIC: