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TRIBUNALES

Nuevo juicio a un parricida que atentó contra sus vecinos

El caso se celebra en Salamanca, por ocupar un colegio de infantil.

 

Fuente, en el año 2002. NORBERTO -

22/01/2017

dl | león

El leonés condenado a 13 años de cárcel en 1989 por parricidio y que en 2002 lo fue a 9 años más por el envío de 17 sofisticados artefactos explosivos -las denominadas ‘cajetillas bomba’- a vecinos con los que estaba resentido, su madre entre ellos, se sentará mañana en el banco de acusados de los Juzgados de Salamanca. José Manuel Fuente Méndez será juzgado por un delito de usurpación, acusado de haber utilizado como vivienda el Colegio de Educación Infantil y Primaria de Buenos Aires. Hechos por los que ya se le condenó en 2014, pero la Audiencia Provincial anuló la sentencia al haberse celebrado la vista en ausencia del acusado. Tiempo después se supo que no había comparecido, simplemente, porque estaba en prisión.

Aunque la vista se ha intentando repetir con anterioridad durante estos años, no ha sido posible -al no haber podido ser citado el acusado en al menos uno de los casos-.

Finalmente, mañana el Juzgado de lo Penal número Uno de Salamanca prevé dejar visto para sentencia al fin el caso. Unos hechos por los que la Fiscalía le pide 540 euros de multa.

Pese a su historial delictivo y ser reincidente en estos mismos hechos -en 2013 fue condenado por ocupar el mismo centro escolar-, el fiscal tiene en cuenta en su caso la atenuante de enfermedad mental, al padecer esquizofrenia paranoide y trastorno de la personalidad paranoide y disocial. Un trastorno que le predispone a enfrentamientos constantes con su medio.

los hechos

Los hechos por los que se le juzgará de nuevo mañana se remontan al año 2014, cuando ‘residió’ durante varios días en el centro, situado en la calle Navalmoral de la Mata. El acusado pernoctaba, comía e incluso se duchaba en el colegio, hasta que fue descubierto y se le impidió regresar al centro escolar.

Con anterioridad ya había sido condenado por lo mismo. El fiscal le acusaba entonces de hacerse un juego de llaves para entrar y salir del colegio a su antojo. Estos hechos ocurrieron en 2011, cuando utilizó la escuela como vivienda durante medio año.

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