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León ■ Tribunales

El terrorista acusado de la muerte del comandante Cortizo en León en 1995 se niega a declarar

Testigos del atentado contra el comandante Cortizo recuerdan que había "mucho humo" y que el coche quedó "reventado"

 

El etarra Sergio Polo (c), presunto asesino del comandante del Ejército Luciano Cortizo Alonso en León, durante el juicio celebrado esta mañana en la Audiencia - Zipi

DL / Agencias
14/03/2018

Testigos del atentado que acabó con la vida del comandante del Ejército de Tierra Luciano Cortizo en 1995 han declarado este miércoles en el juicio que se ha celebrado en la Audiencia Nacional contra el etarra Sergio Polo que después de la explosión había "mucho humo" en la zona y que el coche en el que se había colocado la bomba lapa quedó "reventado". El acusado se ha negado a contestar ninguna pregunta.

El etarra Agustín Almaraz Larrañaga ha afirmado hoy desde prisión ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga al miembro de ETA Sergio Polo por un asesinato de 1995 que, en contra de lo que confesó en su día al juez, no recuerda haber captado al acusado para formar parte del comando "Basati".
Almaraz ha sido uno de los dos etarras que han declarado como testigos en el juicio contra Polo, que se enfrenta a 122 años de cárcel por el asesinato en Léon, el 22 de diciembre de 1995, del comandante del Ejército Luciano Cortizo Alonso al estallar una bomba lapa en su vehículo en el que viajaba con su hija, que resultó gravemente herida.

La causa por este atentado fue reabierta hace algo más de dos años después de que fueran hallados indicios contra Polo y la jefa de ETA María Soledad Iparraguirre, Anboto, -presa en Francia-, a raíz de la revisión que las fuerzas de seguridad hacen de los atentados de la banda sin resolver.
Hoy, Polo se ha negado a declarar en el juicio, que ha proseguido con la comparecencia de testigos y peritos, entre ellos Almaraz, condenado por un asesinato y por planear la muerte del exconsejero de Interior vasco Juan María Atutxa, y el etarra arrepentido Ibon Etxezarreta, quien hoy también ha dicho no recordar lo que confesó sobre Anboto.

En 1995, Almaraz reconoció ante un juez de la Audiencia Nacional que estaba en el comando de legales (personas no controladas por la policía) "Basati" desde 1992 y que fichó a Polo para que formase parte de él, pero hoy ha dicho varias veces que no lo recuerda.
"Recuerdo haber declarado pero no el contenido de toda la declaración, fue muy larga", "no me acuerdo exactamente de todos los participantes en todos los comandos", "le vuelvo a decir que han pasado más de 20 años, no tengo recuerdo, puede ser que sea verdad, no le voy a decir que no" o "había muchas personas dentro de la organización" han sido algunas de sus respuestas a las preguntas del fiscal José Perals sobre las palabras que dijo en su día al juez.

Así, ha dicho no acordarse de Polo ni de Anboto, a quien tampoco ha dicho recordar el etarra Ibon Etxezarreta, que se acogió a la vía Nanclares y que también ha declarado desde prisión.
"Si declaré en su día eso, pues declaré en su día eso, pero no recuerdo haber conocido a la persona que me ha dicho (Anboto)", ha afirmado Etxezarreta, uno de los autores del asesinato del exgobernador Juan María Jauregui que acudió a un homenaje a su víctima en 2014.
En contra de lo que dijo al juez, hoy ha negado que mantuviera una reunión en Francia con Anboto en la que ésta le dijo que se pudieran "las pilas" en el comando y comenzaran a atentar. "Pues no lo recuerdo, qué quiere que le diga", ha insistido al fiscal.

En la primera jornada del juicio, que continuará mañana, también han declarado varios testigos del atentado, incluido un policía que acudió al lugar y se encontró, según ha relatado, con que del coche "solo quedaba el chasis con las cuatro ruedas"
"El vehículo estaba reventado, así de sencillo", ha explicado el agente de la policía científica, que ha indicado que el cuerpo del militar muerto estaba tendido a cuatro o cinco metros del lugar de la explosión.
Otro testigo ha contado cómo oyó la explosión y comenzaron a caerle cristales encima, tras lo que notó su pierna mojada y, al levantar el pantalón, se encontró con que tenía un trozo de metal clavado que le quitaron luego en el hospital.

También estaba presente en el lugar de la explosión un hombre que ha relatado que se cayó al suelo y todo se llenó de humo. "Sientes miedo porque no sabes qué viene después", ha asegurado el testigo, que resultó herido leve.
Polo ha sido sentenciado por varios atentados de ETA. Acumula 29 años de prisión por el asesinato de un hombre de un tiro en la cabeza, 48 años por asesinar a un guardia civil y 11 años por colocar dos artefactos explosivos en Renfe, todo ello en el año 1993.

   
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