+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

EL CÁUCASO GRABADO sobre dos RUEDAS

El viajero leonés Jesús Nieto se adentró el pasado mes de julio en los principales países del sur de Europa y en Turquía con su inseparable moto, una Guzzi Stelvio con la que recorrió toda una ruta llena de experiencias inolvidables.

 

Armenia fue uno de los destinos que Jesús y su compañero atravesaron con sus motos, un tramo difícil por el mal estado de las carreteras. - DL

El motero Jesús Nieto recorrió cerca de 12.000 kilómetros en 23 días con su Guzzi Stelvio. - DL

19/08/2015

23 días, 12.000 kilómetros y una maleta llena de recuerdos y experiencias es lo que el motero leonés Jesús Nieto González se lleva de su último viaje, una ruta que inició el 6 de julio desde León a lomos de su inseparable Guzzi Stelvio hasta la exótica y problemática Turquía, regresando a su ciudad el día 29 de julio. La pasión del leonés es viajar, algo que fue construyendo «a base de pequeños viajes y cometiendo errores que hacían el siguiente mejor y más divertido», explica. En su vida diaria Jesús, de 31 años, es un camarero del Restaurante Asador Salamanca al que meses antes de sus vacaciones le gusta planear los lugares que visitará con su moto durante el verano. Aunque por el momento los principales destinos de Jesús han estado en Europa y Asia, quiere «dar algún matiz diferente» a las rutas futuras porque lo de alrededor ya lo tiene «todo conocido».

Mientras planeaba su viaje por los países caucásicos, al leonés se le unió otro viajero. «El año pasado conocí en San Petesburgo a un hombre de Vigo, José Luis, me escribió y decidimos ir juntos», afirma Jesús. El día elegido para iniciar la ruta fue el 6 de julio, y la mala suerte planeó sobre los dos compañeros, ya que ese mismo día «la moto de Pedro se estropeó» y no pudo continuar el recorrido. No obstante, el de León decidió continuar su camino hasta Toulouse al tener los días medidos, desde donde continuó hasta Milán. Un poco más allá de la ciudad italiana, Jesús y José Luis se reencontraron, ya que el vigués no se dio por vencido y arrancó una scooter para realizar el trayecto.

Los dos moteros atravesaron Eslovenia, Croacia, Serbia y Bulgaria, países que Jesús ya había tenido la ocasión de visitar. Al día siguiente consiguieron entrar en Turquía, que en la actualidad está sumida en una delicada situación sociopolítica. «Estuvimos dos días en Estambul y continuamos con unos italianos de 60, 69 y 72 años que estaban haciendo una ruta hasta Nepal», señala Jesús, unos moteros que ya habían recorrido dos veces el globo terráqueo. «Ellos me dicen que no corra tanto, que a su edad ellos siguen descubriendo lugares y que no tengo que tener prisa», añade el leonés.

Tras dos días en Estambul, la ciudad más poblada de Turquía, recorrieron «la costa sur del Mar Negro, pero el norte del país es un poco soso», afirma Jesús, aunque el monte Ararat le pareció «un lugar increíble». Uno de los mayores problemas que se encontraron fue el mal estado de las carreteras. Al cruzar a Georgia e ir a Tiflis, la capital, tuvieron que atravesar «una carretera horrible, muy mal asfaltada y llena de vacas, ovejas... había muchos animales sueltos», asegura. Otra de las veces en la que los viajeros se toparon con un camino deficiente fue al cruzar a Armenia desde Georgia, ya que es el único país por el que se puede pasar debido a los conflictos con los países colindantes. «Recorrimos 290 kilómetros hasta Ereván, la capital de Armenia, porque la carretera fue degenerando y lo que en teoría debía ser un camino fácil se hizo imposible», asegura Jesús, y añade que es una de las peores fronteras que ha visto, «al nivel de muchas africanas». Lo que más le sorprendió de Armenia fue la cantidad de pobreza que hay, con «casas quemadas y derrumbadas, coches malísimos, tuberías por el exterior de las viviendas... Lo vi mucho más pobre que Ucrania, donde estuve hace un par de años».

Al volver a Turquía, se encontraron con otro problema. «No nos dejaban pasar desde Armenia, tuvimos que volver a Georgia y recorrer 120 kilómetros por una carretera fantástica, no tenía sentido que estuviera allí», relata Jesús. Al volver a Turquía, los viajeros se toparon con uno de los episodios más curiosos del recorrido. Llegaron a lo que ellos pensaron que era una feria, y un hombre les explicó que en realidad era «una reunión del PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) para recaudar fondos destinados a unos combatientes que estaban en Siria e Irak». Según el viajero leonés, la gente que estaba allí les presentó «a varios de los ex-combatientes» y les relató que ellos mismos fabricaban sus propias armas, ya que el gobierno turco les «presiona». «Fueron muy amables con nosotros, nos invitaron a dormir con ellos pero preferimos ahorrarnos problemas, nunca se sabe lo que puede pasar», nos cuenta Jesús. «Les compré una bandera de recuerdo, nos paró la policía y casi me la pillan», relata, algo que hubiera podido crear momentos de tensión en el viaje de los españoles. El próximo destino fue Mardin, situada al sudeste de Turquía, «una preciosidad, es una especie de monte con las construcciones típicas árabes, y desde allí se ve Siria». Añade también que el recepcionista del hotel les agradeció su estancia allí porque la situación del país impide que el número de turistas sea elevado.

Al día siguiente, el estado islámico entró a una ciudad a unos 100 kilómetros de la posición de Jesús y José Luis y mataron a 32 kurdos del PKK. «Empezó a haber controles en las carreteras cada poco, y decidimos ir a otro sitio para salir de ese territorio», afirma. Después de visitar el valle de Göreme y Pamukkale, unas piscinas de cal naturales, se trasladaron en ferry hasta la isla griega de Quíos desde la ciudad de Éfeso. «También fuimos a Atenas y a Patras, donde teníamos que coger otro ferry, pero lo perdimos», aunque no fue un impedimento para lograr llegar al próximo punto de la ruta. «Nos dijeron que ese ferry hacia escala en otra ciudad griega, cogimos las motos y nos fuimos para allá porque el barco va muy lento, así que llegamos a tiempo y conseguimos ir a Italia», y desde allí regresaron a León, haciendo parada en Barcelona y Zaragoza.

Sin duda esta ruta fue una experiencia inolvidable para Jesús, que se añade a otras que ya había hecho anteriormente. La naturaleza del leonés no le permite pasar las vacaciones «tranquilamente en la playa», tal y como reconoce, y añade que quiere «conocer sitios y vivir experiencias», como hizo el año pasado. «Fui hasta Moscú pasando por Bielorrusia, hice unos 12.000 kilómetros pero sin ferris», asegura. Una de las cosas que más le gusta de estos viajes es conocer gente, porque «de los foros de Internet no te puedes fiar, hay personas dispuestas a hacer una ruta y los días antes se echan para atrás», afirma. Además, dos años antes fue a recorrer Ucrania, justo el verano que empezó la revolución en el país. «Estuve en Prípiat, una ciudad increíble porque quedó deshabitada y está todo exactamente igual», relata.

Sobre los visados, Jesús nos cuenta que solo necesitaron el de Turquía. «Lo conseguí por Internet, aunque en países como Rusia o Bielorrusia es más complicado», y recuerda que en Armenia tuvieron un problema al salir del país, ya que pagaron unos 20 euros de tasas y un hombre les «exigió más tasas por el servicio». «Si no pagábamos las tasas no nos dejaban salir, no tuvimos más remedio que hacerlo», explica indignado el motero.

Jesús, que lleva desde los 20 años montado en motos, se adentró en su primera ruta en 2006. «Fui a visitar el viaducto de Millau, por entonces el puente más alto del mundo. Fueron solo cinco días, pero para mí, que nunca había salido de España, me parecía todo muy complicado», asegura, y añade que la segunda ruta que hizo fue a Francia e Inglaterra. En cuanto a viajes futuros, Jesús tiene tres opciones: Cabo Norte, en Laponia, yendo hasta el círculo polar y volviendo por Rusia; Marruecos, una opción poco probable por el calor de los meses estivales en el país y Volgogrado, antigua Stalingrado, cruzando desde Chechenia y volviendo por Bielorrusia hasta León, aunque en el futuro también le gustaría ir a Estados Unidos.

SERGIO LÓPEZ

   
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de Diario de León

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla