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MARÍA FERNÁNDEZ DE ABAJO, FIDELA CUÑADO PASTOR Y TERENCIA FERNÁNDEZ JANO. LEONESAS DE AYER Y HOY FIDELA CUÑADO PASTOR TERENCIA FERNÁNDEZ JANO

Anarquistas, feministas, periodistas y de Gordoncillo

 

revista ‘políticas de la memoria’ -

revista ‘políticas de la memoria’ -

20/06/2017

ana gaitero | león

No se limitaron a cruzar el charco y buscar mejor fortuna. Fidelia Cuñado, Terencia Fernández y María Fernández destacaron por su coraje como mujeres y emprendedoras tanto como por la defensa encendida de las ideas anarquistas y femeninistas. Lo hicieron como editoras y articulistas de la revista Nueva Tribuna en Argentina durante los felices, y combativos, años 20.

Las tres mujeres salieron de Gordoncillo rumbo a América del Sur en los primeros años del siglo XX durante la importante oleadas migratoria de ultramar provocada por la plaga de la filoxera y la crisis de la industria harinera, sustentos del campo leonés y de este pueblo del sur en particular.

La memoria de estas singulares mujeres que, al más puro estilo anarquista, empuñaron la pluma para combatir la desigualdad y la pobreza, tanto material como moral, se perdió en los confines de la provincia de Buenos Aires, en la ciudad balneario de Necochea.

Los descendientes vivían totalmente ajenos a la gesta de sus abuelas hasta que dos profesoras de Historia, Ana Carolina Alonso y Patricia Alejandra Piedra, las han rescatado de la memoria que ellas mismas, al parecer, contribuyeron a borrar con un olvido intencionado.

Las intrépidas investigadoras han removido archivos, desde Amsterdam hasta Gordoncillo —donde contaron con la ayuda del historiador Javier Revilla— y han tirado del hilo familiar en Necochea para reconstruir la vida de las tres mujeres que, junto con Juana Rouco, sacaron a la luz en 1922 la revista. Desde la «hojita» alentaron la liberación de la mujer, tanto del hombre como de los roles tradicionales, y combatieron problemas que consideraban de primer orden entre la clase obrera, como el alcoholismo.

Desde Nueva Tribuna alzaron la voz contra el presidente de la república y realizaron innovaciones editoriales como hacer hueco a las nuevas generaciones: «Aprendamos desde pequeñitos a defender nuestros derechos de seres racionales», firmó Alicia F. Ruiz, hija de Fidelia.

Así se deprende de los textos recogidos en el artículo Las otras editoras de Nuestra Tribuna: Fidela, Terencia y María que las historiadoras necochenses acaban de publicar en la revista Políticas de la Memoria. Anuario de Investigación e Información del Cedinci (Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas).

Terencia Fernández, nacida en 1890 e hija de un jornalero, era la mayor de las tres y se cree que fue la última en llegar a Argentina con su esposo, Daniel Cascón, y uno de sus 11 hermanos, Isaías. Madre de cuatro hijos, el único nexo que han encontrado en la memoria familiar con su etapa anarquista es el recuerdo de su acérrimo anticlericalismo. «Si bien no conocen su pasado anarquista, la descripción que hacen de ella y su comportamiento nos da la certeza de que era la que mantenía la mayor convicción ácrata de las tres», aseguran las historiadoras. Una ideología que compartía con su marido con el que regentaba un hotel, aunque al parecer era ella la que llevaba la voz cantante. Sus nietos la recuerdan por su «fuerte carácter», por sus dotes de anfitriona y su afición al radioteatro, que siempre tenía puesto en la cocina.

Fidela Cuñado Pastor, fue bautizada como Epifanía en Gordoncillo, y salió de aquí con su padre, su madre y su hermano Macario en 1905 rumbo a Brasil. Se desconoce cuándo llegan a Argentina, donde nació su hermana Elvira. Cuando sacaron la revista Nueva Tribuna contaba con 30 años y estaba casada con Eleuterio Ruíz, también de Gordoncillo, y uno de aquellos jóvenes que eludieron el servicio militar y una muerte casi segura en África embarcándose a América.

Se la recuerda leyendo en su escritorio y por participar en debates políticos. «Al publicar el periódico ya era madre de dos niños que asistían a la escuela racionalista» que dirigía Juana Rouco, también directora de la revista. No se conservan todos los números de la revista, pero se han localizado 13 artículos firmados por Fidela, que fue la más prolífica de las tres. No era atea y gozaba de buena posición en Necochea, aunque su marido no estaba a su altura intelectualmente y prohibió a un amigo de su hijo escribir sus memorias.

María Misericordia Fernández de Abajo era la más joven de las tres, tenía 26 años en 1922. Se cree que emigró con sus hermanos Primitivo y Donato y se casó en Necochea con el hermano de Fidelia, Macario Cuñado, con quien tuvo dos hijos y luego la abandonó. Ella los sacó adelante y crió a otras dos niñas adoptadas. Se la recuerda hábil con los números, pero no intelectual.

«Se dedicó a diferentes actividades comerciales, en las que se habría iniciado en un almacén que poseían sus suegros, Pedro y Encarnación Cuñado, quienes la apoyaron cuando su esposo la abandonó», apuntan las autoras.