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LEONESAS DE AYER Y HOY. MARISA FLÓREZ

La leonesa que retrató la Transición

 

©Gorka Lejarcegi / EDP El País -

06/06/2017

ana gaitero | león

Dice Marisa Flórez que la fotografía congela momentos y fija recuerdos inolvidables. Que el video es más fugaz y más difícil de guardar en la memoria. Que una buena imagen lo es si «aporta información», pero que se complementa perfectamente con la crónica. Y que no importa el soporte, impreso o digital, porque la base del periodismo es «dar noticias y seriedad a la hora de transmitirlas; ser directo y transmitir emociones».

Lo dice una maestra de la fotografía y la información, una de las primeras reporteras gráficas de la historia de España y la ganadora del Premio Nacional de Periodismo en 1979. Lo afirma la fotógrafa que retrató a Adolfo Suárez sentado solo en el hemiciclo del Congreso de los Diputados mostrando al presidente en su momento más crítico y que Juan Luis Cebrián eligió para abrir la portada con una foto a cinco columnas por primera vez; lo asegura quien inmortalizó el retorno de los exiliados a España captando el momento en que el escritor Rafael Alberti y Dolores Ibárruri, Pasionaria, entran del brazo en la primera sesión de las Cortes democráticas. La misma que abrió paso a una nueva era con la foto en la que la actriz Susana Estrada exhibió una teta cuando iba a recibir un premio de manos del profesor Enrique Tierno.

Estos y otros muchos son «momentos» inolvidables de la Transición y la construcción de la democracia en España que el objetivo de Marisa Flórez congeló para la historia, aunque, quizá por ser leonesa, es demasiado cauta para afirmar que ha hecho historia con su mirada.

Casi nadie sabe que Marisa Flórez es María Luisa Fernández Flórez. Nació y se crió en León. Su patio de juegos fue la plaza Mayor y cada día pasaba por delante de la Catedral para ir al colegio a las Carmelitas de Guzmán. Desde la primaria hasta el Preu. A veces soñaba con ser médica de mayor, pero cuando voló a Madrid iba ya con la ilusión de estudiar Información y Turismo. Se casó muy joven, con un fotógrafo, y a los pocos años, después de asistir a algunos cursos en la universidad y ver muchas imágenes, «básicamente soy autodidacta», la cámara se convirtió en su compañera inseparable. Una relación que dura y perdura y cuyos secretos transmite ahora a los estudiantes del máster de Periodismo que la Universidad Autónoma de Madrid imparte con El País.

El apellido materno, que ahora ya se puede poner en primer lugar si se desea, se impuso en su firma de forma natural. Cuando se incorporó a la redacción de El País en 1976 «todo el mundo me llamaba ‘flowers’ y me pareció mucho más sencillo y menos pretencioso», comenta.

Inició su carrera como fotoperiodista en Informaciones en 1974, donde coincidió con un leonés de pro como lo era Félix Pacho Reyero, entonces director adjunto del desaparecido rotativo. En aquella época también hacía fotos para publicaciones de televisión y teatro. A pocas mujeres se las veía cámara en ristre en aquellos tiempos y menos aún en prensa diaria. Colita, Juana Biarnés, Queca Campillo... y Marisa Flórez son excepciones que se abrieron paso en un mundo de hombres.

En alguna ocasión trataron de impedirle entrar en un vestuario tras un partido de fútbol, pero como «guerrera» que es plantó cara: «No le niegas la entrada a Marisa Flórez, sino a un medio», respondió. «Cambiar todo eso ha costado mucho trabajo, pero siempre tienes que reivindicar tu trabajo y personalmente he tenido la suerte de pertenecer a un medio que ha tenido claro que lo importante es el desarrollo del trabajo, ya sea por redactores hombres o mujeres», apunta.

Flórez ha sido testigo «privilegiado» de la Transición y también ha captado con su cámara muchos rostros de mujer. En su serie Mujeres recopiló retratos de actrices, monjas, presas, la reina Sofía... y profesionales de todas las edades y condiciones que forman un mosaico de la diversidad femenina en España. En el terreno de la igualdad «se ha conseguido mucho pero no todo. La mujer todavía no está donde tiene que estar», subraya. Y como muestra no saca un botón, sino el ejemplo flagrante de la brecha salarial.

La fotoperiodista leonesa fue galardonada con el VI Premio Nacional de Fotografía Piedad Isla en 2015 en reconocimiento a su labor en la Transición. «Hacer historia es mucho decir, pero con el paso del tiempo te das cuenta de que has tenido el privilegio de estar en lugares y acontecimientos como golpes de Estado, terrorismo cinco días a la semana, políticos nuevos y nuevas formas de comportamiento social —el destape, la movida— y un cúmulo de sensaciones, pero salías a hacer tu trabajo y no eras consciente de todo ello», explica.

Antes que referentes concretos, «nunca he tratado de copiar a nadie», confiesa su «vicio» por «ver imágenes durante horas y horas, se aprende mucho». En este ejercicio ha descubierto a fotógrafos catalanes y gallegos de los años 40 y ha disfrutado tanto con la obra de Kappa como con la de Annie Leibovitz. Marisa Flórez mira al pasado sin nostalgia y asegura que la diferencia entre su generación y las nuevas olas de periodistas no estriba tanto en los soportes como en la «forma de mirar» y «lo que pongas de ti en el trabajo». «El trabajo de todos los fotógrafos es veraz, pero ninguno es verdadero», subraya citando a Avedon.

   
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