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LEONESAS DE AYER Y HOY | FELISA DE LAS CUEVAS CANILLAS

La maestra que llevó a Praga las canciones de boda de León

 

María de Maeztu y Felisa de las Cuevas en la Universidad de Verano de Santander, en 1934. ARCHIVO RESIDENCIA DE ESTUDIANTES -

13/02/2018

ana gaitero | león

Felisa de las Cuevas Canillas, nacida en León el 26 de febrero de 1902, fue una de las mujeres de la vanguardia educativa de principios del siglo XX y una de las cien leonesas que vivieron la luminosidad del saber en la Residencia de Señoritas. El pabellón femenino de la Institución Libre de Enseñanza abrió sus puertas en 1915 en la madrileña calle Fortuny, tan solo cinco años después de que a las mujeres se les exigiera permiso gubernativo para estudiar en la universidad.

Su padre, el comerciante José María o Jesús María de las Cuevas, y su madre, la asturiana María Canillas decidieron que sus tres cuatro hijas estudiaran en Madrid. Así fue como Felisa, Conchita, Esperanza y Beatriz se convirtieron en residentes.

Aunque había iniciado los estudios de Magisterio en la Normal de León, Felisa fue a terminar la carrera a Madrid. Según los datos de la Residencia, desde 1921 hasta 1926 fue alumna de la Escuela Superior de Magisterio, en la sección de Letras.

Inmediatamente después se convertiría en profesora de la sección preparatoria del Instituto Escuela, papel que ejerció desde el curso 1926-27 hasta el curso 1930-31, apunta Almudena de la Cueva, comisaria de la exposición Mujeres en vanguardia promovida con motivo del centenario de la Residencia de Señoritas.

La leonesa fue directora de grupo y dio clases de Historia además de alguna conferencia, según Raquel Vázquez Ramil, autora del libro Mujeres y educación en la España contemporánea. Fue un tiempo feliz y fértil. De aquellos años en Fortuny data el trabajo de recopilación de folclore leonés dedicado a la boda y que publicaría en los años 40 en la Revista de Dialectología del Centro Superior de Investigaciones Científicas. Las canciones de boda de la provincia de León, título de su trabajo fue presentado al Congreso Internacional de Arte Popular celebrado en Praga en 1928, acontecimiento que fue recogido en una reseña de ABC, según la documentación que ha reunido la investigadora Camino Ochoa.

A partir de 1931, coincidiendo con la proclamación de la II República, Felisa de las Cuevas regresa a León y es nombrada inspectora de primera enseñanza. Aunque en 1934 figura de nuevo como residente, un año después participó en las misiones pedagógicas en Omaña, llevando la cultura a los pueblos de Inicio, Santibáñez de la Lomba, Rosales, Andarraso, Murias de Ponjos, Ponjos y Valdesamario en compañía de Benjamín Rodríguez y Luis Vega.

La labor que realizó Felisa de las Cuevas por recuperar el folclore y objetos en las diferentes comarcas leonesas fue destacada por Camino Ochoa en la semblanza que realizó en el Filandón hace dos décadas. También fue corresponsal del Museo del Pueblo Español en la provincia.

En León se casó con otro maestro, Juan Antonio Fernández del Campo, que tenía la plaza en Navatejera. Tuvieron su primer y único hijo en 1936, poco antes del golpe militar de Franco, que les separó durante doce años. A Juan Antonio le cogió el golpe en Madrid y acabó en el exilio en Francia, después de pasar por Barcelona. Felisa se encontraba en León y enseguida pasó a formar parte de la lista de maestras depuradas por el nuevo régimen.

Su padre fue fusilado acusado de masón y de Felisa de las Cuevas consta un expediente en el Archivo de la Memoria Histórica debido a que estuvo encausada como masona entre 1940 y 1963, cuando se cerró la ficha sin ningún cargo ni condena.

El expediente, que tiene el sello de secreto, fue abierto a instancias del gobernador civil de León. Esta fue toda la acusación: «En una relación de Masones remitida por el Excmo. gobernador civil de León (ilegible) en escrito de 30 de octubre de 1940 figura Felisa de las Cuevas, vecina de León». Con estas pocas líneas pesaron sobre ella los antecedentes masónicos durante más de dos décadas. Su hermana también fue víctima de la misma delación. Por más copias que solicitaron

Según cuenta la familia, fue desterrada a Ciudad Real donde pasó varios años hasta que consiguió que le devolvieran su plaza de inspectora en Madrid. El marido no pudo regresar a España hasta 1948, puesto que su hijo, también llamado Juan Antonio, «no le conoció hasta los 12 años», recuerda la viuda de éste.

La labor de Felisa de las Cuevas como recopiladora del folclore leonés ha sido reconocida por el Coro Vegazana de León, con su incorporación como una de las representantes femeninas que ilustran su calendario de 2018, a falta de compositoras conocidas en la historia de música de León.

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