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«Más que Mencía hay que vender Bierzo»

Rubén Rubial González
Bodegas Adriá S.L.

«Más que la Mencía lo que tenemos que vender es el Bierzo, el terreno más que la variedad. Tenemos que aprender de los franceses. Limitar la identificación del Bierzo a la Mencía y el Godello es un error». Dos decenios haciendo vino, incluso excelente vino, avalan a Rubén Rubial y a Adriá.

 

Rubén Rubial, en el cenador quese asoma a la mayor parte del viñedo propie-dad de la bodega. - B. Fernández

Rafael Blanco
25/10/2013

Es de la generación de oro de la enología berciana, de la promoción más provechosa —Raúl Pérez Pereira, Pablo Ossorio, Jorge Peique, García Miranda—que la acreditada escuela de Requena regaló a la Mencía. O mejor, al Bierzo. Diecinueve años de concienzudo y silencioso trabajo en Adriá se sustancian ahora en excelentes vinos y justos reconocimientos —92 puntos de Parker para los Adriá 2008 y 2010 y 93 de Peñín para el Eclipse 2005—, pero sobre todo le permiten ver la vitivinicultura berciana con la serenidad y la sabiduría que se asientan sobre un horizonte temporal y emocional tan amplio como el suyo.

Desde esa perspectiva entra abiertamente y sin complejos en el debate varietal y las limitaciones normativas del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Bierzo. Del vino berciano en general. «Lo que tenemos que vender es la riqueza y la diversidad del terreno como elemento diferenciador. Fiarlo todo a la Mencía y el Godello es un error. Tenemos que aprender de los franceses», afirma. «La Mencía es una variedad muy buena, pero no para vinos muy largos. Pierde con el tiempo. Su vida y su mejor expresión está entre los cinco y ocho meses en barrica. A partir de ahí habría que ayudarla con cualquier otra variedad, en un aporte razonable y sabiendo, como sabemos, que el Tempranillo no vale. Y no por eso el vino dejaría de ser Bierzo».

Lo dice Rubial González antes de expresar su fascinación por el Godello: «Es muy buena en boca. A lo mejor le falta un pelín de aroma... no tiene la explosión del Verdejo, pero la boca es impresionante, sobre todo en vinos con un poco de barrica y con tiempo sobre lías».

La sociedad que fundó en 1940 Francisco Pérez Adriá, un valenciano que recaló en el Bierzo por razones sentimentales y acabó enamorado de su viña y el vino —casado con Obdulia Caramés Sánchez, levantó sobre la viña El Registrador la bodega que habría de llevar su nombre— se mueve hoy bajo la tutela de una tercera generación y muy directamente bajo la dirección de una de sus nietas, Margarita López Teijón. Al margen de la actividad de gran volumen y fundamentalmente granelista que desarrolla la bodega aneja Hija de Francisco Pérez Adriá, Bodegas Adriá SL sólo elabora bajo los criterios de la Denominación de Origen Bierzo en varias líneas de producto. Bajo las referencias de Viña Barroca, Val Montium, Viña Acebeiras, 3 Carros y Val Teijón, exporta el 40% de su producción, fundamentalmente a Estados Unidos, Canadá, México, Bélgica, República Checa y Reino Unido, pero ya con atención a Alemania.

Sin embargo, sus referencias por calidad e imagen son los Vega Montán (dos blancos, un rosado y un tinto todavía del 2011) y la nueva serie VM que con los apellido de Silk, Velvet, Adriá y Eclipse oferta distintos criterios elaboradores escalonados con tiempos de guarda en una selección de excelentes maderas. El enoturismo es una de las actividades a las que la bodega presta especial atención y mucha dedicación.

   
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