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«Mencía: caprichosa y llena de virtudes»

Ricardo Pérez Palacios
Descendientes de J. Palacios


Es una de las bodegas de referencia del vino berciano, sin duda. Lo es por la calidad de elaboración y por los criterios. Pero también es la concreción de la fascinación por el Bierzo y la Mencía por parte de los dos mentores del proyecto: Álvaro Palacios y su sobrino Ricardo Pérez Palacios.

 

Ricardo Pérez Palacios, en la foto, evalúala evoluciónde los vinosdel 2012 enlas barricasde su bodegaen Villafranca. - B. fernández

Rafael Blanco
17/05/2013

Es muy delicada y caprichosa pero está llena de virtudes». Esa es la precisa y hermosa definición que Ricardo Pérez Palacios hace de la Mencía. Fascinado por la vinífera autóctona desde que en 1989 recaló en el Bierzo en compañía de su tío Álvaro Palacios, este riojano seducido después por la variedad en favor de la que tanto ha contribuido para convertirla en referencia internacional de calidad profundiza en la definición de su perfil: «Es superamable desde que empieza a fermentar y se comporta muy bien en bodega, pese a que no le gusta mucho la oxidación y exige mantener un ambiente un tanto reductivo. Es muy buena para beber en el año, que es lo clásico, pero si la metes en barrica coge volumen, expresividad, mucha finura y profundidad. Y, si no te pasas con la madera, mantiene una alta mineralidad».

Sin embargo, tanta delicadeza tiene también alguna servidumbre: «Hay que ser muy precisos en la vendimia. A diferencia de otras variedades, como Tempranillo o Garnacha, que no pasa nada si dejas la uva un día más en la cepa, aquí hay que vendimiar a la hora. Acertar en la fecha de la vendimia es clave para poder hacer un buen vino».

También lo es la heterogeneidad de la zona de producción: «Es una de las mil virtudes del Bierzo. Siguiendo la metodología de la Organización Internacional del Vino hemos llegado a diferenciar hasta diez familias de Mencía en una sola viña: de bayas grandes o pequeñas, con mucho o poco color, racimos de diferente tamaño y aspecto, etcétera. En esa situación entra en juego la madurez por la variedad de fenotipos».

Eso hizo especialmente complicada la vendimia del 2012, de la que sin embargo saldrán «unos vinos increíbles», afirma Pérez Palacios, feliz por la secuencia de «tres grandes cosechas a partir de la del 2010», si bien encuentra una «mayor expresividad» en la del 2011.

Admite el bodeguero que tiene su escenario vital en Corullón que al vino berciano le falta «presencia internacional». «Tenemos mucho que hacer en ese sentido. Hemos estado de moda, pero eso no dura siempre y después del boom inicial debemos luchar por mantenernos y defender el potencial de la variedad y de la comarca, que sin duda llegará a ser considerada como una zona clásica de los vinos de España».

Cerradas definitivamente las elaboraciones de la bodega en torno a cinco etiquetas —«hoy por hoy es muy difícil posicionar más vinos en el mercado», afirma el enólogo—, Descendientes de J. Palacios centrará su actividad en sus dos tintos digamos que genéricos —los célebres Pétalos del Bierzo y Villa de Corullón— y tres «muy especiales» de finca, los que brotan de Moncerbal, Las Lamas y La Faraona y que llevan esa referencia en la etiqueta.

No hay más vinos en la bodega. Ni va a haberlos a corto plazo, pese a los múltiples ensayos que sin duda propicia la enorme inquietud de Titín. «Me gusta la Doña Blanca, porque tiene un cierto toque oxidativo. La Godello tiene que ser de cepas muy viejas para que sea algo realmente bueno. Pero hacer un gran blanco es supercomplicado. Muchísimo más que un buen tinto».