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| Crónica | Un hallazgo en Jerusalén |

Tras el lugar de la crucifixión

El arqueólogo agustino Florentino Díez Fernández habló en Cistierna sobre sus descubrimientos de la cueva del calvario y del sitio donde fue ejecutado Jesucristo

 

José María Campos - corresponsal | cistierna
José María Campos 11/04/2006

El salón parroquial de Cistierna acogió este fin de semana una conferencia sobre «el lugar de la crucifixión de Jesús» que se quedó pequeño para recibir a una de las personas de renombre internacional en materia arqueológica y curiosamente natural de Prioro. Florentino Diez Fernández, agustino, profesor y director de la excavación arqueológica del santo sepulcro en Jerusalén, ciudad en la que ha vivido muchos años y donde estudió y se formó. Ha sido director del instituto español bíblico y arqueológico en Jerusalén llamado Casa de Santiago. La conferencia ofrecida en Cistierna fue organizada por el instituto bíblico y oriental que desde hace varios meses está funcionando en Cistierna con la realización de varios cursos. Los primeros pasos se iniciaron en 1961 con la restauración y consolidación de la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén si bien no existió un plan de trabajo arqueológico, aspecto que se estaba deseando desde el siglo XIX, según precisa Florentino Diez quien el paso del tiempo pudo escavar dentro de la basílica. En concreto junto a la capilla de Santa Elena y en el propio lugar del calvario. Comenta que la posesión de la Basílica está dividida en cinco comunidades distintas y que nunca se pusieron de acuerdo para realizar un trabajo arqueológico. Algunas de ellas realizaron excavaciones en la parte de su propiedad sin frutos considerables dado que lo que realmente atendían estas comunidades era a la propia restauración de la Basílica. Los trabajos del estudioso agustino, que se habían iniciado en 19977, dieron sus frutos con el hallazgo de la cueva de Adán un lugar histórico del que se tenía noticias por la tradición pero se desconocía el lugar dado que había quedado sepultado en época antigua concretamente en la época romana y incluso en la bizantina. «Este es un importante hayazgo dado que es uno de los argumentos para afirmar la autenticidad del lugar de la crucifixión de Cristo», según señala el arqueólogo Florentino Díez. Los descubrimientos han permitido recomponer en parte la historia de la zona por medio de la estratigrafía. «Y si mis conclusiones son correctas, que así lo espero se ha corregido un poco la historia que había sobre el lugar». Se hablaba de una cantera que había ocho siglos antes de Cristo y «he llegado a la conclusión que es el siglo II después de Cristo». Respecto a lo que queda de la roca del calvario precisa el profesor agustino que son los restos de la cantera que fue explotada en el siglo II. En cuanto a la cueva considera que fue un lugar venerado por las sucesivas comunidades cristianas de antes de siglo II, conclusión a la que llega tras los estudios arqueológicos, estratigráficos y de los textos apócrifos de la epoca. Un lugar venerado porque para las comunidades cristianas de la época era donde había tenido lugar la crucifixión. Hay que recordar, según Diez, que desde principios del siglo XIX se ha discutido mucho sobre la autenticidad del lugar de la crucifixión y de la tumba de Jesús. Incluso ha habido hipótesis que la situaban en lugares completamente distintos fuera de la ciudad. «El lugar tradicional hoy corresponde con el lugar original». Florentino actualmente trabaja en otras excavaciones en Jerusalén de las que se espera noticias en Cistierna en una nueva visita.



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