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24 cohetes a 238 por hora… hace 90 años

Opel impresionó con un «coche alado». Mayo de 1928, circuito de Avus (Berlín). Frit von Opel, nieto del fundador Adam, rompe la barrera de los 238 por hora al volante de un coche propulsado… por cohetes.

 

90 años nos contemplan. En mayo de 1928, un futurista coche ‘con alas’ alcanzaba 238 kilómetros por hora en el circuito berlinés de Avus. Al volante… Fritz von Opel. - OPH

24 cohetes a 238 por hora… hace 90 años -

JAVIER FERNÁNDEZ
09/06/2018

A reacción… Como el ‘Romancero Gitano’ de Lorca o el ‘Mickey Mouse’ de Disney; como el nombramiento de Chiang Kai-Check «en» presidente de la República Popular China; como la deportación siberiana de Trosky; como el comienzo del primer plan quinquenal de la URSS; como el dominio de Bugatti y los récords de velocidad… que siguen cayendo.

En ‘aquel’ 1928, Opel rompe moldes: a las 10 de la mañana del 23 de mayo de 1928, un futurista coche de carreras, con alas laterales, recorre el circuito de Avus en Berlín ‘silbando’ como una bala…

Fritz von Opel, de 29 años, nieto del fundador Adam Opel, había arrancado sucesivamente 24 cohetes de combustible sólido situados en la trasera de su RAK 2… pasando como un rayo por delante de las abarrotadas gradas dejando una estela de fuego.

Los 3.000 espectadores enloquecieron cuando el coche negro brillante, firmado por Opel, se detuvo. Fritz, ‘El Cohete’ de Rüsselsheim, había establecido un nuevo récord de velocidad: 238 por hora; demostrando, además, la potencia de la propulsión por cohetes y la capacidad de controlarla.

Opel impresionaba en la era de los cohetes, estableciendo las bases para los vuelos espaciales tripulados… ya entonces.

Pionero… en cohetes, una historia que el Opel RAK 2 remontaba al otoño de 1927.

Fritz von Opel decidió participar activamente en el proyecto de investigación con cohetes del publicista y astrónomo Max Valier (1895-1930) cuando conoció al austriaco. El piloto de carreras, ingeniero y empresario, aportó su propio compromiso junto con la fuerza innovadora y la solidez financiera de Opel. Fascinado, en buena medida, por la tecnología de los cohetes y, también, porque esperaba que el visionario plan tuviera un efecto positivo en su marca.

Opel invitaba a Friedrich Sander (1885-1938) a participar en el proyecto para una rápida implementación del motor de cohetes, habida cuenta que la empresa de Sander fabricaba cohetes de señales con combustible sólido.

En marzo de 1928, la cooperación entre Valier, Sander y von Opel comenzó a dar sus frutos: los iniciales prototipos ruedan, a puerta cerrada, en el circuito de pruebas de Rüsselsheim; escasamente un mes después, el RAK 1, con el ingeniero de Opel y piloto de carreras Kart Volkhart al volante, alcanza los 100 por hora en ocho segundos.

Basado en el Opel 4/12, con unas pequeñas alas adosadas a sus costados, estaba impulsado por una docena de cohetes Sander con alrededor de 40 kilos de explosivos… quedaba probada la viabilidad del uso de los cohetes.

Así, el equipo acordó realizar pruebas a mayores velocidades, máxime en vista de la entusiasta respuesta de la prensa; y como la pista de pruebas de Rüsselsheim de quedaba ‘corta’, se optaba por las dos largas rectas del Avus berlinés.

24 cohetes… el RAK 2, especialmente diseñado para intentar batir el récord de velocidad en el Avus. Tomando como base el Opel 10/40, en una suerte de perfeccionado RAK 1, aquel «2» era más largo que su antecesor (4,88 metros), se mejoraba la aerodinámica, las alas superiores eran más grandes y llevaba dos docenas de cohetes de combustible sólido que desarrollaban un empuje de seis toneladas; eso sí, se mantenía la ignición eléctrica secuencial de las cargas mediante un pedal en el suelo… un futurista coche de carreras, de 560 kilos de peso, carecía de motor y de transmisión.

De utopía… a realidad: Fritz von Opel pilotando y planificando, técnica y meticulosamente, el ‘espectáculo’ para batir el récord en Berlín: 3.000 invitados, entre los que figuraban celebridades, deportistas, políticos, periodistas… y estrellas de cine como Lilian Harvey y Thea von Harbor, el director de ‘Metrópolis’, Fritz Lang, los populares pilotos de carreras HanniKöhler y Carl Jörns, además de la leyenda del boxeo Max Schmeling; atentos, todos, a los ‘proféticos’ discursos del profesor Johann Schütte (presidente de la Sociedad Científica de Aviación) y del propio Fritz von Opel, el equipo presto para la prueba…

Los mecánicos August Becker y Karl Treber retiran la lona que cubre el RAK 2, empujándolo cuidadosamente hasta la salida. Se instalan los cohetes y se conectan al mecanismo de ignición. La policía despeja el circuito…

Fritz von Opel se acomoda detrás del gran volante de madera… ‘elocuente’ apretón de manos con Friedrich Sander… silencio entre los entusiastas espectadores…

«He dejado de pensar, actúo únicamente por instinto, mientras unas fuerzas incontrolables rugen detrás de mí»…

El empresario nacido en Rüsselsheim toma bien la curva norte, logrando evitar que el coche ‘despegue’ materialmente del suelo; las alas no suministraban suficiente adherencia aerodinámica.

En escasamente tres minutos… todo había terminado, la utopía se había hecho realidad: el RAK 2 rueda lentamente hasta detenerse, la gran columna de humo blanco se disipa en el cielo de Berlín… atronador aplauso de los espectadores… la utopía se había hecho realidad: Von Opel alcanzó los 238 por hora de velocidad y, de la noche a la mañana, su nombre ‘ensordeció’ Alemania. La marca, ‘su’ marca, recibía el reconocimiento por haber realizado el coche más avanzado e innovador del momento. Arrancaba… la era de los cohetes.

Estimulados por el éxito berlinés, Fritz von Opel y Friedrich Sander, continuaron experimentando. El 23 de junio de 1928, establecían un nuevo récord de vehículos sobre raíles: 256 por hora con una vagoneta impulsada por cohetes Opel RAK 3 y, tras realizar pruebas con una motocicleta —la legendaria Opel Motoclub—, dirigen su mirada a la aviación. El 30 de septiembre de 1929, logran otra precursora hazaña: el primer vuelo propulsado por cohetes del avión de planos elevados Opel-Sander RAK 1, fabricado por Julios Hatry.

A renglón seguido, la ‘Gran Depresión’ pondría punto y final a los experimentos de Opel con cohetes, y la compañía centraba su capacidad en el desarrollo de vehículos ‘normales’.

El espíritu innovador y la competencia técnica, continúan siendo —al día de hoy— los pilares de Opel; y, quizá ahora más que nunca, la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías de propulsión resultan ser uno de los objetivos primordiales del fabricante.

Noventa años antes, Opel rompió moldes… con un coche ‘a reacción’.

a b

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