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De la berlina 4 puertas… al ‘Sport Utility’

El 124 y el Ateca ‘enlazan’ medio siglo de Seat. Hoy, no se ‘concibe’ el automóvil sin infinidad de ayudas a la conducción. No fue siempre así. Poco más que cinturones de seguridad en el 124… infinidad de sistemas de seguridad y ayudas a la conducción en el Ateca.

 

Berlina de 4 puertas / 3 cuerpos, amplio interior y generoso maletero, el 124 supuso toda una revolución automovilística. - st

Hace medio siglo la ‘conectividad’ —y ‘su’ ergonomía— se reducía al célebre claxón ‘de aro’ en un volante ‘así de grande’, cinturones de tres puntos en clave ‘aviación’… ¡Qué t - st

JAVIER FERNÁNDEZ
16/06/2018

Cincuenta años… nos contemplan. Si 1968 —‘ese’ año— marcó una época de grandes cambios sociales, entre la llegada del hombre a la Luna —Tintín la había pisado varios años antes…—, la construcción del muro de Berlín, la ‘Beatlemanía’, el primer vuelo del Concorde y el reivindicativo Luther King… el 124 no lo ‘hizo’ menos.

Para infinidad de observadores, el coche que nos lanzó a Europa; como su sucesor, el 1430, ‘aquella’ lujosa —y potente— versión de la pionera berlina de tres cuerpos, cuatro puertas y maletero separado cuya fórmula estructural ha contado siempre con una gran aceptación en nuestro mercado: dos asientos individuales delanteros y un asiento corrido trasero, un generoso maletero de 385 litros y un equipamiento austero… aunque bastante completo para la época. Eso, y ‘presumir’ —el 124— de un gran confort de rodadura, elegancia y —también en su momento— elementos de seguridad inéditos hasta el momento…

Cincuenta años después… nuestro coche está lleno de cámaras, sensores, radares frontales, laterales y posteriores. No los vemos, pero siempre están activos mientras circulamos. Son los llamados «asistentes a la conducción» que, aunque no eviten incidencias —no se olvide— que debemos prestar la máxima atención ‘al volante’, tampoco dejan de sumar seguridad a la conducción diaria.

Cincuenta años antes… el 124, un turismo medio, de 4 metros de largo y con una amplia habitabilidad, se convertía en el ‘ayudante’ perfecto para una emergente clase media ‘automovilística’ en los sesenta y setenta. A partir de ahí… el 124 acabaría por convertir a Seat en un «éxito de masas», que acompañaba los cambios sociales de la época.

El 9 de mayo de 1950 nace la ‘Sociedad Española de Automóviles de Turismo’: Seat, unas siglas destinadas a cambiar la historia automotriz española.

Tras el pionero 1400, ‘motor de arranque’ productivo de Seat, y el mítico 600 de 1957, impulsor de la industrialización española, el 124 —«el coche del sentido común»—, rivalizaba con su ‘hermano mayor’ el 1500, imponiendo su ligereza (855 kilos) y su motor de reducida cilindrada (1.197 centímetros cúbicos) que, con 60 CV, permitía rodar a 140 por hora de velocidad máxima.

Con esos mimbres, técnicas inhabituales en su momento (cigüeñal de 5 apoyos, frente a los 3 habituales, o los 4 frenos de disco), además de 39 litros de capacidad del depósito de combustible y un consumo medio en torno a 8,5 litros por cada centenar de kilómetros (casi 450 kilómetros de autonomía, importante en unos años en los que ‘encontrar’ la gasolinera tampoco era tan fácil en viajes largos) el 124 se convertía en objeto de deseo aunque, eso también, costase prácticamente el doble que un 600: 144.432 pesetas, frente a las 74.592 del ‘pelotilla’ (en 1968, el salario medio anula en España rondaba las 70.709 pesetas); así que, tampoco era baladí el desembolso por mucho que —eso también— acabase por compensar.

Atesorando tres consecutivos galardones «Coche del Año en España» (124 en 1968, 1430 en 1969 y 124 Sport Coupé en 1970), su mayor blasón se lo concedieron los usuarios: 896.364 unidades vendidas entre 1968 y 1980 y, lo mejor, inaugurar la filosofía de gama, con diferentes carrocerías y acabados.

A mediados de julio de 1969 el 124 marca su primer millón de unidades (la Colección de Coches Históricos de Seat atesora esa unidad «1 Millón») y ese mismo año se lanza el 1430, con un 20% más cilindrada que el 124 y con una también famosa versión para la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. Tanto el 124 como el 1430 ‘Ranchera’ —familiar de 5 puertas— tuvieron versiones «Ambulancia».

La guinda de la gama: 124 Sport Coupé 1600, un clásico coupé de la época, primero fabricado en España con cambio de 5 velocidades, 110 CV y 180 por hora de punta. Hasta 1980, el 124 evolucionaría en versiones «D», «LS», 1430 Especial 1600 de 95 CV, el célebre «FU 00» por su identificación de chasis. En 1975 llegaría la última evolución, fabricada en la factoría pamplonesa de Landaben, adquirida por Seat a Authi.

La etapa FL destacaría por sus éxitos en competición, agilidad rutera, practicidad y buen precio: 124 D 1800 (FL 80 y FL 82), 124 D 1600 (FL 45 y FL 40) y el 1124 D 2000 (FL 90).

Ahora, el papel de ‘coche de clase media’ lo interpreta el todocamino Ateca que, al decir de los observadores, lleva las necesidades de coche familiar —y filosofía deportiva— a los albores del siglo XXI…

Con todo y con ‘eso’, el 124 ha quedado en el corazón —y el imaginario— de cuantos lo disfrutamos —¡menudo cochazo ‘aquel’ FL 90!— e hicimos nuestros ‘pinitos carreristas’ al volante del FU 1430 Grupo 1 —¡qué tiempos!—.

Cuanta nostalgia… ¡Viva las carreras!

a b

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