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El Biscione… a la pista

30 años después… . Alfa Romeo vuelve a la Fórmula 1. Alfa, de la mano de Sauber F1, viene a reverdecer laureles del Biscione en la máxima especialidad del automovilismo deportivo. Cooperación estratégica, comercial y tecnológica… de nuevo en pista.

 

ZARDÓN -

El Biscione… a la pista -

javier fernández
16/12/2017

Tres décadas… después. «El acuerdo con Sauber F1 Team —sostiene Marchionne, capo máximo de FCA— es un paso en la remodelación de Alfa Romeo, que devuelve al campeonato una de las marcas que han forjado la historia de este deporte».

Nueve décadas… y cuatro años más. El Quadrifoglio Verde, emblema deportivo de la ‘Anonima Lombarda Fabbrica Automobili’, nació hace ahora 94 años —107 cuenta la marca—. Al final de la Gran Guerra, la llegada del ingeniero Nicola Romeo, refundó con su apellido uno de los emblemas automovilísticos transalpino, cerrando el círculo de la ‘croce rossa’ de la bandera milanesa… y la serpiente gigante devorando una figura humana: «Il Biscione de la Signoria Viscontea», mitológica simbología de la capital de Lombardía, arraigada allí desde la época de las cruzadas; Oton Visconti y no sólo él…

El gladiador Giuseppe ‘Nino’ Farina, primer campeón del mundo en la historia de la F1, tal como hoy conocemos el Campeonato.

1940: Gran Premio de Trípoli, última gran carrera internacional disputada antes de la guerra. Vencedor: Nino Farina, con Alfa Romeo.

1950: Gran Premio de Inglaterra, primera carrera de la F1 moderna. Vencedor: Nino Farina, con Alfa Romeo.

Como si el segundo gran conflicto mundial del siglo XX no hubiese supuesto más que un ‘mero paréntesis’ en la trayectoria deportiva de ‘éste’ turinés de 44 años, mirada altiva y exquisitas maneras, ganador de un campeonato que supuso —entonces— una suerte de canto del cisne para toda una generación de pilotos de anteguerra; algo ‘había’ cambiado… o estaba por cambiar: los Alfa devenidos en Alfetta, los Nuvolari, Lang, Rosemeyer y Caracciola… devenidos en Fangio, Ascari, Hawthorn… y hasta con Brabham, Hill (Phil) u ‘otro’ Hill (Graham) en el horizonte… de Jim Clark, John Surtees o Denny Hulme; ‘algo’ estaba cambiando…

Aunque no tanto como para que Nino, hijo de un afamado carrocero turinés, no se revelase como uno de los mejores pilotos —si no el mejor— de su época; la de los ‘enormes’ monoplazas de motor delantero, caja de cambios ‘a capón’, direcciones sin asistencia, neumáticos ‘así’ de estrechos… y carreras épicas.

Una épica que ahora, un montón de décadas después y una treintena de años más tarde de la última ajedrezada sobre el morro del Quadrifoglio Verde, Alfa, la ‘Anonima Lombarda Fabbrica Automobili’, con Charles Leclerc y Marcus Ericsson al volante de sendos Alfa Romeo Sauber F1 Team, se disponga a reverdecer laureles, los que regase con sus exquisitas maneras un piloto, Giuseppe ‘Nino’ Farina, hijo de carrocero, mirada altiva, infinidad de triunfos en su casilla… de llegada.

Como Alfa, también él forma parte de la leyenda, de la épica de las carreras… ¡Auguri!



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