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Dan Gurney. El último pionero…

Firmó la única victoria en F1 para Zuffenhausen. Pionero en ganar en Fórmula 1, Nascar e IndyCar. Cuatro victorias en Gran Premio y cuarto en el Mundial F1 (1961 y 1965). Aunque nunca llegase a ganar las míticas 500 Millas de Indianápolis, en las que terminó segundo en 1968 y 1969.

 

Dan Gurney. El último pionero… -

Dan Gurney. El último pionero… -

J. F. Z.
27/01/2018

Icónico… en Porsche. Daniel Sexton Gurney (Port Jefferson, Nueva York, 1931— Newport, California, 2018).

Dan Gurney: una de las leyendas estadounidenses automovilísticas de los mágicos sesenta, con proyección mundial en su época, nos ha dejado a los 86 años de edad.

A él debe Porsche su primera —y única— victoria en la Fórmula 1, Gran Premio de Francia 1962 (Rouen) al volante de un 804 de ocho cilindros.

Sólo una semana después, Gurney dominaría —de banderazo a banderazo— la carrera disputada en la pista germana de Solitude, cerca de Stuttgart, mientras el francés Joakim Bonnier —su compañero de equipo— obtenía la segunda plaza y, con ella, el doblete de ‘aquel’ Porsche Tipo 804 refrigerado por aire… ante su público.

Retirado como piloto al finales de 1970, fundador —y dueño— del equipo «All American Racers», junto con Mario Andretti y Juan Pablo Montoya, Dan Gurney —piloto e ingeniero— contaba en su abultado palmarés con triunfos tan emblemáticos como las 12 Horas de Sebring (1959, con Check Daigh) y las 24 Horas de Le Mans (1967, con A. J. Foyt).

Aunque sus «recuerdos imborrables» datan de 1961 y 62, pilotando para la marca de Suabia: «Fue realmente con Porsche —afirmaba— con quien aprendí a conducir, porque me dieron coches que no se rompían constantemente y podía correr más rápido que nunca».

Considerado como uno de los pilotos más completos de su época, el estadounidense firmaría sonadas victorias en F1, Nascar y la Serie IndyCar, incluso con su propio equipo.

Y no sólo, porque con la invención del ‘ala Gurney’ mejoró significativamente la eficacia aerodinámica, agregando un spoiler al alerón trasero.

Aun más… fue el primer piloto en descorchar champán en el podio, una tradición que ha acabado por tomar carta de naturaleza en las carreras de todo el mundo.

Eso… y su característico casco —abierto… claro— de color negro, que brilló como pocos en unos circuitos tan sugestivos —por históricos— como la época en la que le tocó correr…

Y para redondear… Porsche también le ayudó a encontrar la felicidad en su vida privada: se casó con Evi, periodista alemana de automovilismo —en su día— y secretaria —en los años 60— de Huschke von Hansteinn, Jefe de Competición de la marca.

   
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