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Robots autónomos. ‘Mecánicos’… de la Tierra a la Luna

Más de 1.600 kilómetros y 23.800 piezas; 125 vehículos guiados automáticamente (AGV) conviven diariamente con 7.000 trabajadores de Seat: 436.000 kilómetros anuales… la distancia de la Tierra a la Luna. No sólo para la pintura, el transporte robotizado optimiza el trabajo de los operarios, reduciendo un 25% el tiempo de producción.

 

Robots autónomos. ‘Mecánicos’… de la Tierra a la Luna -

Robots autónomos. ‘Mecánicos’… de la Tierra a la Luna -

J. F. Z.
10/02/2018

5 ante meridiem… luz azul en el almacén de motores. Uno de los 125 robots ‘arranca’ —y emprende su ruta— en un taller de Seat en Martorell… comienza uno de sus 2.800 viajes diarios.

Un código de barras certifica la pieza que debe cargar el robot, ‘pidiendo paso’ a través de un sensor que abrirá las puertas del almacén: motores, cajas de cambio, amortiguadores, espejos retrovisores… ‘cargan’ unos robots que pueden acarrear hasta 1.500 kilos de peso.

A la Luna… con semáforos y peatones.

Van ‘sobraos’… para ‘viajar’ de la Tierra a la Luna: más de 436.000 kilómetros anuales en su trayectoria mientras, eso también, los robots respetan los semáforos en rojo, frenan cuando un trabajador ‘se cruza’ en su camino merced a los 360º de ‘su’ visión perimetral. Incluso, para coordinarse con los ‘peatones’ —y garantizar su seguridad— los avisan de su presencia mediante luces de escáneres láser.

Unas vías magnéticas, ocultas bajo el suelo, propician la circulación de la ‘Galaxia Robot’, marcando los 40 rutas cíclicas de los AGV en las instalaciones fabriles de Seat: entre 1 y 7 minutos dura cada una de las rutas, mientras los robots circulan reduciendo automáticamente la velocidad en las ‘curvas’ —para no perder estabilidad con la carga— y son además capaces de guardar la distancia de seguridad.

Y no sólo, porque en un futuro, estas vías dejarán de existir para dar paso a la navegación… por GPS.

Cinco empleados configuran y modifican remotamente —si necesario fuere— la ‘ruta’ de todos los AGV desde la sala de control remoto y mediante un servidor central que reúne la información del software que cada robot lleve en su interior.

En las pantallas de la sala, donde aparecen simbolizados con un número, se registran sus posiciones exactas. Una luz verde indica que están en pleno rendimiento y si ésta se torna amarilla, señala que se encuentran parados por la detección de un obstáculo o en proceso de carga de las baterías.

El sistema permite también evaluar posibles averías y solventarlas instantáneamente.

Y para ‘redondear’… inteligencia compartida en la industria 4.0: la cuarta revolución industrial permite que los empleados controlen los procesos y su optimización en la toma de decisiones para, finalmente, ceder a los robots colaborativos las tareas más físicas y rutinarias.

Incluso Seat contempla otras medidas como la integración de softwares y hardwares en producción y logística.

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