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Tres décadas... y media

Septiembre de 1982. Tour Eiffel (Paris). Una caja de madera suspendida del primer piso, ‘lanzaba’ un mensaje escrito… «Aquí está el nuevo Citroën».. Una semana después, el ‘chevron’ desvelaba su secreto: BX. Presentado a ‘bombo y platillo’, en un espectáculo lumínico-pirotécnico… anticipo de su —también— brillante carrera comercial: 2,3 millones de unidades vendidas en todo el mundo.

 

Tres décadas... y media -

Tres décadas... y media -

J. F. Z.
21/10/2017

Confort y excelente comportamiento rutero. Suspensión hidroneumática (‘made in Citroën’) y hasta una versión de altas prestaciones: BX GTi 16 válvulas, que alcanzaba 220 por hora… en la época.

Y la guinda española: 222.300 BX producidos en la factoría viguesa de la marca entre 1983 y 1992.

Para nadie es un secreto la emblemática magia de la Tour parisina, como tampoco lo es que André Citroën, todo un genio publicitario a más de ‘padre’ de la firma, la utilizó profusamente a lo largo de los años.

Precisamente en 1982 Citroën acababa de abandonar la histórica sede de Quai de Javel para trasladarse a Neuilly-Sur-Seine, en las afueras de la capital parisina y, por ende, necesitaba un modelo para sustituir al GSA.

A la búsqueda de una alternativa estéticamente rompedora, que lograse conectar con el público manteniendo la identidad del ‘chevron’, los diseñadores apostaron —en vísperas del Salón de Paris— por el espectáculo para dar a conocer ‘el nuevo’; así que, nada mejor que un enclave icónico para el lanzamiento visual de un vehículo destinado a marcar una época: el 16 de septiembre de 1982 una gran caja de madera quedó suspendida del primer piso de la Tour Eiffel. Pintado en su exterior, ‘el’ mensaje: «El nuevo Citroën».

Para crear mayor expectación, la ‘caja misteriosa’… descendía unos pocos metros cada día.

Lo demás, ya es historia: Jacques Lombard, entonces presidente de Citroën, sería el encargado de desvelar el automóvil que tanto se había hecho esperar: BX. Líneas rectas, significativamente angulosas, un diseño futurista y dinámico firmado por Bertone Marcello Gandini, ‘dibujante’ de muchos de los más famosos deportivos italianos en la década de los 70. Una colaboración, y una estética, que continuaría hasta los 90 con modelos tan emblemáticos en los catálogos del ‘chevron’ como el AX, ZX y XM.

En el exterior del BX, el limpiaparabrisas monobrazo —estrenado en el CX— o la arquitectura de cinco puertas ‘herencia’ GSA.

Al volante, el BX se reveló como una de las realizaciones más confortables y prestacionales de su época con, además, una suspensión hidroneumática que marcó un hito. Eso, un amplísimo abanico de acabados y mecánicas, que permitirían al BX llegar al corazón de infinidad de usuarios.

En 1988, la versión GTi (160 CV y 218 por hora de punta) acabaría de situarlo, aún más, en la particular leyenda de la marca; 1988, fue también el año en el que, en España, el Cuerpo Nacional de Policía eligió al BX cono «coche Z», condición que mantuvo durante una década y que convertiría al BX en una ‘foto’ habitual en las calles de nuestras ciudades desde finales de los 80 y durante los 90.

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