+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

CORNADA DE LOBO

¿Ye yeyé?

 

PEDRO TRAPIELLO
20/10/2011

En Avilés, en los años 60, se admiraba un paisano al ver que el hijo de un amigo se había dejado una melena atrevida y llevaba ropas de colorines y flecos, preguntándole con sorna al compadre sobre las pintas del fíu: «¿qué ye, ho, que ye yeyé?»...

Lo yeyé, entonces, era lo molón, lo moderno, y el bable de calella tuvo su gracia al meterse en ese corral... lo de ye yeyé parece una broma tartamuda.

El bable, como el galego, semeja un castellano algo renco que fue perdiendo letras y sílabas al rodar por andurriales perdidos: el buenas se hace boas, el hombre se hace home y acaba en ho o el estoy se queda en toy... ¡toy fartucu!... normal, son sílabas que les sobran y se las comen, aunque no por ello se entienden peor, al contrario.

Lo que ocurre es que si no estás familiarizado con su fraseo y cantinela, es posible que entiendas a medias o nada la primera vez. La oreja se aturulla y se confunde. Le pasó a una estudiante catalana de filología que escuchó una vez en Ribadesella un breve diálogo entre una mujer y un niño (una muyer y un nenu). Creyó descubrir allí un indicio digno de estudio, indicio de que el bable o asturiano podría derivar de alguna lengua madre entre el swahili y el bantú, pues al preguntarle al guaje «¿ónstátupá?» (¿dónde está tu padre?), el crío respondió «tápapola» (está para Pola); y al insistir «¿yónstámá?» (¿y dónde está tu madre?), contestó el chaval «tápacolunga» (está para Colunga). Concluyó la filóloga: «Entre el bable y Guinea Burundi hay algo más que distancia». Sagaz la tía.

No sé a qué conclusiones hubiera llegado esta larva de filóloga si hubiera escuchado a aquel otro asturiano veraneante en Pajares de los Oteros que, dando un paseo entre viñedos, se topó con una carretera o pista agraria todavía en obras, preguntándole al compañero: «Oí, fíu... ¿y esta carretera... enarenaránla o alquitranaránla?».

En cualquier caso, no se supera lo de «¿ye yeyé?»... oh, yeah.

El bable de la «normallizació llingüístique, ho» también ye yeyé, dice Sócrates: el asturianu suena sincero y guapo en aldeas o mercados, pero en un asturianista de piso o en un llingüista babayu suena a recitado pedante sobre zapatos de mucha plataforma... ¡ye yeyé!

   
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de Diario de León

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla