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«Nuestra fortaleza son los socios»

Juan Manuel Polentinos Castellano
Presidente de Bodega Melgarajo SA

«La extraordinaria fortaleza de nuestro proyecto está en la implicación de los socios en el proceso, incluso en la comercialización del vino». Juan Manuel Polentinos es la cabeza visible de la singular sociedad que implica a 180 socios, la mayoría de ellos, aunque no todos, vecinos de Melgar de Abajo.

 

Juan Manuel Polentinos,en la viña enla que se desarrollanlas cepas dePrieto Picudo. - B. FERNÁNDEZ

Rafael Blanco
31/05/2013

Siempre hubo viñedo en Melgar de Abajo (Valladolid). Incluso hasta 500 hectáreas que ocupaban el alto páramo que se eleva ligeramente entre la ribera del Cea y la provincia de León, con Joarilla de las Matas casi a tiro de piedra. Había viñas y bodegas tradicionales bajo tierra, casi doscientas, una por familia.

La cultura de la viña y el vino está muy arraigada en este pueblo, que además es municipio, de apenas 200 habitantes, casi todos agricultores y, como viticultores, ex proveedores de uva de la cooperativa de Mayorga de Campos. Fue precisamente la actividad de la cooperativa la que evitó el descepe y, curiosamente, también su ruina la que propició una reinterpretación de la actividad en la zona, aprovechando el proceso de concentración parcelaria y a la vista de que el agua del embalse de Riaño no acababa de llegar.

En esa situación fue providencial la iniciativa del Centro de Desarrollo Rural Valdecea, que vio en la viña una oportunidad. Lideró un plan de sensibilización, conservación y reestructuración del viñedo agrupando en una única mancha 267 viejas viñas de 67 viticultores. Hoy las 62 hectáreas plantadas en el 2006 y de las que salió la primera elaboración simbólica en el 2008 (13.000 botellas), ya bajo el nombre del paraje histórico de Valdeleña, constituyen una realidad consolidada y una ilusión que implica a 180 socios, para muchos de los cuales —vecinos emigrados hace muchos años— esta sociedad es el cordón umbilical que los une al pueblo y al pasado.

Entre esas 178.000 plantas en espaldera y con riego por goteo hay sobre todo Prieto Picudo —40 de las 62 hectáreas—, Tempranillo y Verdejo. Pero en esos 106 kilómetros de viña en línea hay también 500 varas de Negro Saurí y 800 de Prieto Picudo Oval sacadas de una selección clonal para desarrollar un plan de recuperación de esas variedades tradicionales en la zona bajo la tutela del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León, que marca los criterios de su cuidado.

Porque los criterios enológicos los fija Pedro González Mittelbrunn, ya que Melgarajo, cuyo empeño es «manejar» su propia marca, elabora en Leyenda del Páramo (Valdevimbre), de la que además es socio.

Lo hace en dos líneas de producto, los Valdeleña, como vinos de la tierra, y dos Melgus, crianza y reserva (DO Tierra de León), de los que el segundo aparecerá en el mercado en noviembre. Del 2011 habrá un gran reserva, también de Prieto Picudo: «Tiene mucho potencial y cada vez es más apreciada, además de unas excelentes cualidades para el envejecimiento», afirma Polantinos, quien lamenta la «desconexión» entre viticultores y bodegueros y reivindica la necesidad de promocionar la variedad y de evitar su venta fuera de la zona de producción «para que no vengan de fuera a competir con nosotros con nuestras propias armas».