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TRIBUNA

Andrés Suárez: la pasión por la enseñanza

 

carlos suárez. ESCRITOR Y PERIODISTA LEONéS
20/05/2015

Se cumplen diez años de la muerte de Andrés Suárez y Suárez, catedrático y decano de la Facultad de Veterinaria y primer rector de la Universidad de León, el sueño al que dedicó buena parte de su tiempo y que —junto con otros— hizo que se convirtiera en realidad.

Recuerdo cuando de niños nos llevaba a sus hijos a un descampado más allá La Palomera y, con la firmeza de quien está seguro de lograr sus propósitos, nos explicaba dónde se levantaría el edificio de Derecho y Letras o la nueva Facultad de Veterinaria mientras señalaba el prado lleno de matojos que hoy es el Campus de Vegazana. Levantaba edificios en el aire con la misma convicción con la que durante el franquismo propuso derribar el Monumento a los Caídos de la antigua Facultad de Veterinaria (hoy el Albéitar) ante la indignación de los fieles al régimen. En los dos casos se trataba de lo mismo: construir aulas, laboratorios, bibliotecas...

Licenciado en Veterinaria (1944), profesor ayudante y profesor adjunto de la Facultad de Veterinaria de Madrid (1949-1951) y catedrático por oposición de la Facultad de Veterinaria de León, la enseñanza fue su pasión. Podría haberse limitado a enseñar y sin embargo no pudo dejar de comprometerse con la sociedad que le rodeaba. Accedió al decanato de Veterinaria (1964-1967) solo cuando pudo ser elegido por sus compañeros, convirtiéndose en el primer decano electo desde el final de la Guerra Civil. Un gesto de resistencia ante la dictadura como los que hicieron muchos de sus contemporáneos, a veces simbólicos y a veces heroicos: fue uno de los 152 firmantes del manifiesto que públicamente (en 1970 y ante un Tribunal Militar) exigió un juicio justo para Carlos Pérez-Alfaro y otros cinco militantes del Partido Comunista detenidos y acusados de rebelión.

Como muchos otros de su generación, tuvo auténtica vocación de servicio público. Tras el fin de la dictadura colaboró como patrono a la recuperación de la legitimidad democrática de la Fundación Sierra y Pambley, ligada a la Institución Libre de Enseñanza, y en 1977 fue nombrado director general de Educación Básica por Aurelio Menéndez, ministro de Educación en el primer Gobierno de la democracia. Cuando Aurelio Menéndez abandonó el cargo, él volvió a su cátedra, algo poco frecuente en estos tiempos.

Formó parte durante años del Patronato de la Caja de Ahorros de León (el antecedente de Caja España). Volvía a casa con un puñado de caramelos. Esa era la única retribución que entonces cobraban los patronos, equivalentes a los actuales consejeros. No había ‘tarjetas black’ y las cajas revertían sus beneficios a la sociedad en vez de dejar a los contribuyentes agujeros millonarios. Desde allí impulsaría la apuesta de la Caja de Ahorros por la Universidad de León: la creación del Colegio Universitario, la compra del campus de Vegazana, la construcción del edificio de Derecho y Letras y el compromiso de sostener los gastos durante cinco años.

En 1979 se hacía realidad su sueño y se creaba la Universidad de León, de la que sería el primer rector. Sin sectarismo, su candidatura fue apoyada por una plataforma unitaria de estudiantes y profesores vinculados PSOE y al PCE e independientes, incluidos miembros de Alianza Popular, algo similar a lo que ahora llaman «transversalidad». Ganó por 93 votos frente a 91 y con el apoyo mayoritario de los estudiantes.

Sirvan estas líneas de homenaje a un hombre bueno, con un sentido insobornable de la honradez y la justicia; de recuerdo de un hombre al que la enfermedad le privó en sus últimos años de la memoria hasta impedirle recordar quién fue y qué hizo. También de homenaje a los hombres y mujeres que actuaron y actúan con vocación de servicio frente a los políticos profesionales; que demostraron y demuestran una entrega desinteresada sin que medien a cambio retribuciones multimillonarias; que supieron y saben mantener su independencia frente a la obediencia ciega y el sectarismo, que defendieron y defienden ese ideal de sociedad libre, democrática y justa por la que Andrés Suárez luchó.

   
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