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fuego amigo

Antesala del puerto

 

ernesto escapa
07/07/2018

Por el valle del Bernesga, que aguas abajo abraza con el Torío la Mesopotamia de la capital, enfilan la carretera y el tren decimonónico, obligados al escondite para salvar la entalladura de hoces y congostos. El valle dio cauce a la comunicación entre la meseta y Asturias, y al auxilio de los peregrinos hasta el Salvador de Oviedo se debe la colegiata románica de Arbas, único monumento histórico de la amplia montaña leonesa. Porque los atractivos de la comarca nuclear del alto Bernesga hay que buscarlos en la naturaleza, que despliega espléndida. A un lado y otro del Bernesga, el peine recóndito de sus valles nos asoma al asombro insospechado.

No anda a la zaga el emplazamiento de La Pola, capital de una comarca con diecisiete pueblos apellidados Gordón. Pasada La Robla, a la altura de las Ventas de Alcedo, la vecindad de las peñas del Asno y de Alba marca el tránsito de la devesa tendida a los quiebros montañosos. Es el escenario de las ensoñaciones infantiles de Josefina Aldecoa, cuya casa familiar se desmorona junto al viejo camino arriero orillado por el desvío del tráfico. Aguas arriba, Puente de Alba marca la frontera de la comarca que abrigó su castillo demolido. La encrucijada de La Robla confronta los valles de Alba y de Fenar, este surcado por el hullero y asistido de buenos fueros.

Entre Peredilla y Huergas de Gordón se alza el santuario del Buen Suceso, adornado con una leyenda de la Reconquista. Las praderas que acogían romerías multitudinarias se ven menguadas por nuevas construcciones y protegidas con cercas. Al otro lado del río asoma Nocedo de Gordón. La traza urbana de La Pola transparenta su tendido medieval a lo largo del camino entre León y Asturias. Todavía, salpicadas a las afueras, perviven ruinas de casas destruidas durante la guerra, como un toque a rebato de conciencia, para evitar el olvido. El cogollo de La Pola es la plaza construida por Regiones Devastadas en 1948. Una arquitectura cunera y desleal con el entorno, que en los cuarenta repartió cuarteles, iglesias y plazas por los pueblos averiados durante la guerra.

Porque La Pola de Gordón fue centro político del Consejo General de Asturias y León entre los veranos de 1936 y 1937. En lugares como Potes, la potencia del entorno urbano logra disimular aquella impostura guadarrameña, pero no ocurre lo mismo ni en Villamanín ni en La Pola. La calle principal conserva algunos testimonios blasonados de pasada grandeza, mientras hacia la solana del río abren sus galerías unas pocas construcciones tradicionales. El río pasa desarbolado por el pueblo y al otro lado del puente asoma la peña de Los Barrios, baluarte de la resistencia republicana, horadado en su cumbre por trincheras y nidos de ametralladoras.

   
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