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EL CORRO

Una aritmética engañosa

 

PEDRO VICENTE
12/06/2018

Tras el inopinado vuelco político que ha llevado a Pedro Sánchez a La Moncloa, la pregunta del millón es cuánto durará un Gobierno que a priori solo cuenta con el respaldo de 85 de los 350 diputados del Congreso. O dicho de otra forma, ¿cuando habrá nuevas elecciones generales? Se dice que la alineación ministerial conformada por Sánchez presenta un marcado perfil electoral, afirmación sustentada tanto en determinados ingredientes mediáticos como en ciertos guiños hacia potenciales electores distantes del tradicional caladero de voto socialista. Pero ello para nada presupone la inmediatez de la próxima convocatoria electoral. Por el contrario, el incuestionable peso político y la elevada capacitación profesional que confluyen en el consejo de ministras y ministros (la denominación acuñada por la vicepresidenta no tiene vuelta de hoja) apunta inequívocamente hacia una voluntad de permanencia.

Resulta obvio que un político tan curtido como Borrell no ha aceptado la cartera con la mentalidad de un ministro interino, como tampoco lo habrá hecho alguien como Nadia Calviño, que ha renunciado a uno de los puestos más influyentes y mejor remunerados en la Unión Europea para enrolarse en la tripulación gubernamental comandada por Sánchez.

Si los hados le resultan propicios, el nuevo Gobierno agotará la legislatura, lo que sitúa en dos años el horizonte de su mandato. Y sin perjuicio de un posible adelanto electoral, tratará por todos los medios de convocar nuevas elecciones generales antes de las municipales, autonómicas y europeas previstas en mayo de 2019. Este es el primer dato clave en la hoja de ruta trazada por Sánchez: afrontar desde el poder —con todo lo que ello implica— esa triple electoral del año próximo.

Y no es el PSOE el único partido interesado en evitar elecciones generales a corto plazo. Aunque el PP se erija en el máximo detractor del gobierno socialista, los populares serían en estos momentos los más perjudicados por un eventual adelanto, no solo porque están descabezados, sino porque el sucesor o sucesora de Rajoy necesita tiempo resetear el partido y recuperarse de la fagocitación electoral de que venía siendo objeto por parte Ciudadanos. Añádase a ello el conocido interés del PNV por demorar al máximo la convocatoria de elecciones generales, en la confianza de que el tiempo desinflara —como de hecho ya se está dejando ver en las encuestas— el globo demoscópico del partido de Albert Rivera.

Cierto es que el Gobierno Sánchez solo cuenta en principio con 85 diputados. Pero no lo es menos que esa misma aritmética parlamentaria hace absolutamente inviable una conjunción en contra como la que ha fulminado a Rajoy.