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HOJAS DE CHOPO

Artesanías degradadas

 

ALFONSO GARCÍA
26/02/2018

Razón tenía la inolvidable Concha Casado, que, entre tantas iniciativas como acometió con tesón y generosidad, puso énfasis notable en artesanos y artesanías como símbolos de identidad cultural. Aquella voz débil pero enérgica parece advertirnos que no prosperan los territorios consumidos por la sumisión. Me refiero en este caso a la sumisión que aniquila características de lo autóctono en aras de la manida globalización, que es buena en sí, por supuesto, en cuanto que supone el acercamiento de los pueblos y sus gentes. No tanto si nos detenemos en actuaciones e intereses que se amparan a su sombra, bajo premisas casi exclusivas de dominio capitalista. Capitalismo devastador que, como un ciclón, arrasa cuanto encuentra a su paso. Sobre todo en los considerados países ricos —nunca calibramos con precisión el contenido de tales denominaciones—, aunque se advierte una apertura de esta puerta en los que conforman el llamado tercer mundo.

Uno de los sectores identitarios en que se va notando a velocidad de vértigo cuanto queda dicho es precisamente en las artesanías. La globalización tiende a la uniformidad, cierta industrialización y casi siempre el mismo origen de fábrica. Pocos misterios. Como resultado, la paulatina desaparición de los artesanos, que, usando el argot economicista, ni pueden ser ni son competitivos, si se mide con esta vara, que no es precisamente la más importante. Como consecuencia también, los materiales originarios son sustituidos fundamente por resinas y otros de parecido calibre.

Ejemplos, miles. Traigo a colación uno, por formar parte de querencias personales: los tiradores o tirachinas, que estos y otros nombres se usaban por estos pagos. La uniformidad es cada vez mayor: plantilla, madera, aglomerado a veces, gomas y badana engarzados industrialmente a la arqueta. El distintivo es el nombre exclusivamente, en serie: Tenerife, León, Siracusa o Lisboa. Evidentemente, y de construcción personal durante generaciones, a pesar de que básicamente tuviera el mismo mecanismo, variaban los materiales y el estilo. Seguramente el descrito fuera el menos habitual. La historia del hombre está vinculada al medio. Y si este condiciona, también distingue. Es una degradación notable la uniformidad. En todos los casos. Entiéndase. Por supuesto, en las artesanías, precisamente en tiempos en que el turismo aprecia cada vez más la diversidad, menos diversa. Quizá porque se canta lo que se pierde.