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Braguetones

 

EL MIRADOR fermín bocos
06/01/2017

Vivir para ver. En pleno siglo XXI volvió la censura de la mano de los eternos mojigatos. En este caso desde Facebook, un portal que se ha dejado arrastrar al ridículo al prohibir la reproducción de una imagen de la estatua dedicada a Neptuno que se yergue en la plaza de Bolonia que lleva el nombre del dios romano que cabalga sobre las olas.

Lleva allí desde 1565 y ya en otra ocasión y a requerimiento de piadosas almas locales —piadosas o enfermas, según como se mire—, las autoridades municipales transigieron en ocultar los genitales del «Gigante» (que así es como le llaman los boloñeses), añadiéndole unos calzones de bronce.

También el David de Miguel Angel hubo de pasar por semejante trance. Cuenta Mujica Láinez, en su inmortal «Bomarzo», que en 1910 la municipalidad de Florencia juzgó apropiado vestirlo con una hoja de parra, lo que armó un gran revuelo. Apostillaba Mujica que los esfuerzos de los «braghettoni» desafían los siglos. Lo que no cabe en la cabeza es que hayan vuelto a las andadas estos a quienes en Italia llaman «braghettoni» en alusión al pintor Daniele da Volterra quien por orden del papa Pío V cubrió los genitales de algunos de los personajes del Juicio Final pintado por Miguel Angel en la Capilla Sixtina. Ahora, según denuncia la escritora Elisa Barbari, ha sido Facebook quien le había negado la publicación de una imagen de la estatua del Neptuno de Bolonia. Habían censurado la imagen porque según le informaron no cumplía las directrices del mencionado portal dado que «presenta un contenido sexual explícito que muestra excesivamente el cuerpo».

En efecto, Neptuno está representado por el cuerpo desnudo de un hombre en el esplendor de su vigor físico. Miles de personas han desfila bajo su fiera mirada desde que en 1565, el «Gigante» reina sobre la plaza que lleva su nombre y a la que antes de afrontar un examen acuden los estudiantes —que son la vida de la ciudad— para dar dos vueltas a la estatua convencidos de que les traerá suerte y aprobarán.

Abrumados por el eco internacional que había alcanzado la noticia, Facebook anuncia que van a rectificar autorizando la publicación de la imagen. Mejor así, pero ya han enseñado la patita. Los «braghettoni» siguen desafiando los siglos.