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AL TRASLUZ

Cantando en el merendero

 

EDUARDO AGUIRRE
12/09/2017

Cómo no acordarse de aquella escena de Cabaret cuando un grupo de jóvenes nazis aparecen en un merendero, días antes de la llegada de Hitler al poder. Uno de ellos empieza a cantar en voz alta una bella canción patriótica, que va contagiando a todos los presentes y logra ponerles de pie, salvo a un viejo que permanece sentado, pues barrunta a qué llevará el estribillo: «patria, patria/tus hijos te han estado esperando/danos la señal/ el mañana me pertenece». No importa cuántos miles de catalanes participaron en la manifestación de La Diada, casi todos merecedores de respeto. Las cifras son solo cifras. Tengo ya edad para saber algo sobre lo fácil que es adular a las masas, con música y enseñas. Recelo de aquello que se vuelve secundario si me alejo unos kilómetros. La Sagrada Familia es verdad porque lo es allí y aquí, te distancies de ella lo que te distancies; lo mismo que nuestra Catedral. No me considero ciudadano del mundo, tampoco de una junta de vecinos. La única rivalidad entre españoles que aceptó es el fútbol, convertido en excusa para reír juntos, como en nuestro derbi Cultural-Valladolid o cualquier Madrid-Barça. Me aburren verborreas sobre superioridades inexistentes o derechos históricos inventados. Tengo edad para haber visto «Cabaret» en su estreno, en 1972. Y para saber que la Transición no fue espejismo. He visto ya mucho merendero.

Puigdemont ha animado a los alcaldes catalanes a que se enfrenten a la autoridad, con ese sentido de lo heroico que tienen quienes hacen machadas de despacho, pero les piden a los demás que las hagan en la calle. La CUP aparece en su último vídeo propagandístico arrojando por un barranco la furgoneta del proceso separatista, y una voz anuncia: «Ahora es que cuando comienza el mambo». Pero sin Celia Cruz ni Tito Puente no suena igual. A esta orquesta le sobran maraqueros y maraqueras

En la hipotética posibilidad de que el separatismo se hiciese un día con el merendero del poder e impusiera su canto sobre un mañana de su propiedad, «¿quiénes se levantarán y quiénes permanecerán sentados? Entonces será cuando el burgués independentista farfulle: «no es esto, no es esto». ¿Y qué esperaban de una república ideada por los reyes del mambo?

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