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cartas al director

 

11/05/2018

Juan Morano: adiós papá

Adiós papa, adiós abuelo, adiós Juanito. Papa para tus hijos y mujer, abuelo para tus nietos y Juanito para tus amigos, que los tenías por miles. Se nos ha ido un hombre extraordinario, en todos los sentidos de la palabra, único e irrepetible, de ese tipo de personas que nada más conocerla sabes que son especiales, con una personalidad, un carisma y un empuje que mueve montañas, sincero, sin pelos en la lengua, cariñoso, bondadoso y amigo de sus amigos. Como toda persona con personalidad, valor y con convicciones, que no pasa de puntillas por la vida, tenía también enemigos, muchos menos, aunque les dedicaba muy poco tiempo, salvo, claro està, que se metieran con sus hijos o amigos, entonces estos lo tenían bastante crudo.

Pasear por Leon con mi padre era algo muy divertido, salvo alguna gente muy joven, le conocía todo el mundo, a cualquier persona que le saludaba le devolvía el saludo, y a veces le preguntabas, papa pero quien era ese?, y él contestaba, no tengo ni idea, pero es buena persona. Ese es nuestro padre, una persona que hacía el bien sin importarle a quien, muchas veces nos has repetido esa frase.

Hablar de Juan Morano en Leon, es hablar de alguien mítico, alguien por el que no pasaba el tiempo, y que a su vez recordaba a los años de las reivindicaciones en los primeros años de la democracia, en la que tanta ilusión había en la gente, y en el que se hacían cosas que hoy parecen imposibles, estar en política después de trabajar y con la vida resuelta, lo que se dice, ir a la política comido, ganar unas elecciones con un partido independiente con su nombre y apellidos, contra los grandes partidos políticos del momento, hecho este prácticamente inédito en una capital de provincia y algo imposible hoy en día, o hacer una huelga de hambre para reivindicar los derechos de los trabajadores del matadero, entre otras muchas cosas.

Podría estar hablando de mi padre como político mucho tiempo, para mí fue el mejor que conocí, decía lo que creía, y actuaba con arreglo a sus convicciones siempre, le pesase a quien le pesase, por eso ha sido una persona querida por compañeros y contrincantes políticos, nunca he visto a una persona con tantos amigos en ambos partidos como mi padre. Sin embargo, por encima de todo, para nosotros eres el mejor padre, marido y abuelo.

Padre, porque te preocupaste de nosotros en todo momento, y empleaste lo más valioso que tiene una persona en este mundo, tu tiempo, sin pedir jamás nada a cambio. Por nosotros hiciste lo que pudiste y más, desde aquí te agradezco el esfuerzo que hiciste por mí para que pudiera ser Juez, además de mi maestro en todo, eras mi preparador. Te querré y admiraré siempre.

Marido, porque a tu mujer la adorabas y ella a ti te admiraba mucho, darías la vida por ella.

Abuelo, porque para ti tus nietos eran todo en la vida, desde Juan, el mayor, tu socio, y al que tratabas como a un amigo, al que tanto has ayudado y querido, hasta los tres hijos de tu querida niña, Encina, Carmen, Alvaro y Jorge, lástima que los dos pequeños Fer y Manuel te hayan podido conocer menos, aunque estarás en su memoria toda su vida.

Mi padre nunca le tuvo miedo a la muerte, de hecho siempre dijo que la saludaría firme y de pie, ahora me doy cuenta de por qué lo decía, y es porque tenía la conciencia muy tranquila, eso solo lo puede decir una persona que ha hecho tanto bien en este mundo como el. De hecho, durante su enfermedad, y a pesar de ser consciente de la gravedad, jamás borrò la sonrisa de su boca, era feliz y sabía que, pasase lo que pasase, va a seguir siendo feliz, es imposible que no sea así.

Papa, te adoramos, muchas gracias por ser tan bueno, entrañable y cariñoso, seguiremos en este mundo viviendo como tú tan bien nos has enseñado, siguiendo tu ejemplo, para después reunirnos de nuevo contigo en el cielo familia y amigos y ser felices eternamente.

Juan Morano Seco. leóN

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