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EN BLANCO

Catalonia freedom

 

JAVIER TOMÉ
05/11/2017

Para general tortura, la conjura de los necios perpetrada en Catalonia freedom gracias a un centrifugado de mentiras, manipulaciones y disparates, se consumó en una pantomima que produce vergüenza ajena. Resulta incomprensible que después de disfrutar de la mayor cuota de autogobierno de su historia, uno de los niveles de vida más altos de Europa y las simpatías turísticas universales, con Barcelona reconocida como una marca icónica global, todo ello se haya tirado por la borda gracias a esa especie de patrulla canina integrada por Puigmamón, o como se llame, el estadista Junqueras, la Anna Gabriel empeñada en crear una República marxista-feminista en la que los niños se eduquen en tribus, o el inclasificable Rufián, de apellido premonitorio . Y por encima de todos Artur Mas, zascandil metido en todas las salsas y corruptelas cuya actuación el día de la proclamación, cantando Els Segadors con la mirada perdida en un trance místico-patriótico, provocó que se me saltaran las lágrimas. De risa tonta, claro.

Todos ellos responsables últimos de que la sedición prendiera por calles y plazas con el único argumentario válido de «Mariano: no seas maricón y nos quites la ilusión». Como bien dice Javier Marías, Internet se ha encargado de organizar la imbecilidad en el mundo. Y por ello, tras consumarse una farsa que solo lleva al descrédito y al ridículo internacional, la red quedaría saturada por mensajes que anunciaban el reconocimiento de la República catalana por una catarata de países. Era mentira ya que las embajadas fueron diciendo una a una que nones, como ocurrió con el invento de los dedos rotos a una mujer, o los dos trillones de heridos causados por la policía durante la gloriosa jornada de votación. Incluso, se decía, Trump vendría a rendir pleitesía política al gran líder Puigmamón, ahora en fuga, y a postrarse en Monserrat ante la Moreneta y sus frailes trabucaires custodios, otros que tal bailan en el sainete. Que los entrullen a todos, pero no por montaraces y mentecatos, que también, sino por falsarios y cansinos. Qué gente tan pelma, por favor.

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