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EL CORRO

Cierto sabor a desquite

 

PEDRO VICENTE
24/07/2018

Tras el agitado proceso interno celebrado para suceder a Mariano Rajoy, la pregunta generalizada es la de cómo le sentará al PP el liderazgo estrenado por Pablo Casado, el tapado que, sin figurar en las quinielas preliminares, ha terminado comiendoles la tostada a Soraya Sáez de Santamaría y Dolores de Cospedal, quienes a priori, y en ausencia de Alberto Núñez Feijóo, parecían llamadas a disputarse mano a mano el trono vacante.

A tenor de los postulados defendidos, parece innegable que, pese al salto generacional que representa, Casado llega imprimiendo un claro giro a la derecha que reorienta al partido hacia las esencias ideológicas encarnadas por José María Áznar, cuya alargada sombra se ha proyectado siempre sobre el flamante presidente del PP. Siendo esto así, sobre el papel no parece que un bandazo a estribor sea lo más indicado para recuperar a esos millones de antiguos votantes mudados hacia Ciudadanos, si bien es verdad que Albert Rivera los ha ido captando a costa de mimetizarse sin complejos con un ideario marcadamente conservador.

Habrá que dar tiempo al tiempo para comprobar como se redistribuye ese amplio espacio político que deja a su derecha el PSOE, impelido a causa de su precaria aritmética parlamentaria a prodigar sus guiños y alguna que otra concesión a la izquiera que le franqueó el acceso a La Moncloa. En todo caso, resulta engañoso pensar que ha sido su perfil ideologico y no el rechazo suscitado por Saénz de Santamaría lo que ha aupado a Casado hasta la cima del PP. Resulta palmario que, por encima de criterios ideológicos, el frente antiSoraya ha sido absolutamente determinante.

Basta echar un vistazo a los alineamientos observados en el PP de Castilla y León para constatar lo anterior. Al presidente autonómico del partido, Alfonso Fernández Mañueco, se le ha atribuido siempre un sesgo marcadamente conservador frente al perfil más social y abierto de Juan Vicente Herrera, a quien el anterior dirigente de Comisiones Obreras en la comunidad llegó a etiquetar como «socialdemócrata». Y sin embargo ha ocurrido que Herrera y sus más afines, con Antonio Silván a la cabeza, se han alineado con Casado, en tanto que Mañueco y los suyos han tenido la infortuna de apostar, de la mano de Fernando Martínez Maillo, por la candidata derrotada. A propósito de lo cual podría decirse que la victoria de Casado ha tenido cierto sabor a desquite con respecto a las primarias autonomicas del pasado año, aquellas en las que Mañueco derrotó a Silvan, arrastrado a aquella contienda como candidato oficioso del herrerismo