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TRIBUNA

La Cofradía de Ánimas de San Martín

 

La Cofradía de Ánimas de San Martín -

Máximo CAYÓN DIÉGUEZ Cronista Oficial de la ciudad de León
14/06/2018

Muy cerca de la Puerta Preaetoria, abierta en el lienzo meridional del campamento trazado por la romanidad, luego, en tiempos medievales, denominada Arco de Rege o del Rey, y, más tarde, también Arco de Cardiles, en el primer tercio del siglo XI, concretamente en el año 1029, ya existía la iglesia de San Martín. Reedificada ésta en la segunda mitad del siglo XIII, de entonces apenas conserva la capilla mayor y un ventanal oculto exteriormente en el lado del evangelio. Ensanchada en 1529, dadas sus reducidas dimensiones, luego, a su lado, en la siguiente centuria, fue erigido ‘El Mirador de la Ciudad’, que, adosado al ábside, vela gran parte de la fachada posterior del recinto sagrado. Este palacete de funciones protocolarias, conocido popularmente como ‘El Consistorio Viejo’, fue edificado entre 1674 y 1677, siendo corregidor Juan de Feloaga Ponce de León.

Incardinada en la fábrica de la señalada iglesia se encuentra la capilla de la cofradía de Ánimas y Santo Cristo de fuera de San Martín. Allí, en el rincón noroccidental que habilitan el cuerpo y la torre del templo, en la calle de Ramiro III, arteria urbana estrecha, de trazado irregular, que discurre desde la calle de la Plegaria hasta la plaza Mayor, se alzan los muros de la predicha capilla, uno de los tres ángulos piadosos que atesora el barrio dedicado al Santo de Tours. Los otros dos son dos hornacinas. Una, aureolada con la leyenda del coracero francés, custodia una talla de la Virgen Inmaculada, que se alza al inicio de la escalerilla que conduce hasta la calle de Puerta Sol; otra, resguarda la imagen del Santo Cristo de la Agonía, instalada en los recónditos soportales de la secular calle de Matasiete.

Una reja de hierro forjado preserva el interior de este oratorio, cuya puerta, obra de Juan Bravo, data de 1766. Dentro destaca un retablo barroco, concretamente, churrigueresco, que en cada uno de sus laterales tiene sendos tondos relativos a las Ánimas del Purgatorio, y, en el centro, una representación pictórica referente a una contienda sostenida por el ejército cristiano, guiado por una Cruz, contra las huestes de la morisma.

Este retablo, de un solo cuerpo, compuesto por tres calles y un ático, fue realizado entre 1698 y 1700, por Andrés Hernando, quien talló también en 1710 el Crucificado. Ambos trabajos fueron un encargo de esta cofradía al indicado ensamblador, artífice asimismo, entre otros trabajos, del magnífico retablo central de la iglesia del Monasterio de las MM. Concepcionistas, el cenobio más antiguo en estos momentos de nuestra ciudad, una obra adjudicada al mencionado retablista mediante contrato suscrito el 1 de septiembre de 1708.

Los orígenes de esta cofradía, que admite a fieles de ambos sexos, se fijan en el 15 de junio de 1532, año de su primitiva Regla, actualmente desaparecida, que «aprobó el Licenciado Hernán García, Canónigo Provisor y Vicario General de esta Santa Iglesia y Obispado de León, ante el notario Andrés López», en el predicho año. Sus fines tienen como núcleo la conmemoración del misterio de la Pascua de Cristo. Por ello, celebra con toda solemnidad, cada 14 de septiembre, la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, y, naturalmente, una misa por los difuntos de la cofradía en el mes de noviembre y las correspondientes eucaristías por la recomendación del alma de cada uno de los cofrades fallecidos más recientemente.

Manifiestamente, la Cofradía de Ánimas y Santo Cristo de fuera de la iglesia de San Martín no tiene carácter penitencial. Ahora bien, durante los días sacros de la Semana Santa distintas agrupaciones pasionales detienen su andadura ante esta recoleta capilla situada en el Barrio Húmedo, en expresión castiza. Se trata de un homenaje al Santo Cristo que se venera allí, con la ofrenda de un ramo de flores y el rezo de una oración por los difuntos, plegaria que de consuno llevan a término los representantes de todas y cada una de las asociaciones de fieles y los responsables de esta cofradía de Ánimas. El acto, tan breve como emotivo, atesora una enorme carga espiritual, lo que le convierte en un ferviente y sincero testimonio de piedad cristiana.

De la popularidad que antaño tuvo este rincón piadoso, paralelo a la antigua calle de la Contratación, Mariano Domínguez Berrueta, [Guía artística de León, 1962, pg. 139], nos legó el siguiente testimonio: «ante esta fachada, se descubre una capilla, de esas simpáticas capillas que día y noche recibían la plegaria de los transeúntes; una piadosa imagen, un farolillo de aceite, una reja en que apoyaba la cabeza un momento quien con afanes, penas o alegrías por allí pasaba».

El viernes, 15 de junio, esta cofradía celebra el 486 aniversario de su fundación. Y lo hace con una Eucaristía en la mencionada iglesia parroquial de San Martín. La cita es a las ocho y cuarto de la tarde. Curiosamente, y después casi cinco centurias, la abadesa actual, Mercedes Alonso Santos, que tomó posesión el pasado año, es la primera mujer que ha ostentado en esta cofradía el citado cargo.

   
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