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TRIBUNA

¿Cómo lo hacen en otros países?

 

¿Cómo lo hacen en otros países? -

JOSE MARÍA PRIETO SERRA ESCRITOR Y EXPERTO en márketing y comunICACIÓN
17/04/2018

De nuevo nos vemos envueltos en una situación que bien parece el camarote de los hermanos Marx. ¡Qué jaleo, por favor! Decía días atrás, que cuando no es un roto, es un descosido. Me reafirmo. Tenemos algo especial que, como el dulce atrae a las abejas, nosotros atraemos los conflictos para que no nos dejen ni un solo momento. Es nuestro sino.

Ahora tenemos en el escaparate, el tema Cifuentes, los del PNV, que dicen que si el 155 sigue en vigor, ellos de aprobar presupuestos, nada, el tal Granados que continúa enredando. Se ha dejado barba y se ha comprado un abrigo con el que está llorando todavía Lorenzo Caprile. No me extraña. Y para colmo de los colmos la lección de buena educación que han dado la mamá y la niña delante de la abuela. ¿Hasta donde llegaremos?

¿Pero es que siempre tenemos que ser protagonistas de las peores o más enrevesadas cosas que podrían ocurrir en cualquier otro lugar pero que ocurren siempre aquí, en nuestra casa?

Los verdaderos protagonistas que, de un tiempo a esta parte, parecen que siempre son políticos, mal síntoma que ya la Casa Real se haya visto involucrada en un episodio de muy mal gusto protagonizado por la Reina consorte doña Letizia, pero decía que siempre suelen ser políticos. Estaba el tema más o menos tranquilo, aunque la tranquilidad en política no significa lo mismo que en cualquier otra actividad. Pero el tema estaba tranquilo. Y de repente, zas. Nos sirven en bandeja el tema del master de la Sra. Cifuentes, a la sazón presidenta de la Comunidad de Madrid.

Además, esos, los políticos es que se expresan muy mal. Pero muy mal. ¿Existirán masters para enseñar a expresarse bien? Pues parece que no asisten. Allá ellos.

Cuesta entender que un asunto tan sencillo como es el que nos ocupa, ellos mismos lo van enredando hasta desfigurarlo completamente. ¿Quién sabe ahora, de verdad, qué es lo que ocurre con ese master? Lo hizo de forma presencial como parece que dice la norma de esos masters? ¿Se podría matricular tres meses fuera de plazo, como parece que hizo la presidenta? ¿Fue un favor que la hicieron que quizá pagaba otros favores que ella hizo? Y así podríamos seguir hasta el amanecer. ¿Pero quien demonios sabe todo eso? ¿Por qué lo complican todo tanto?

Evidentemente no es la mejor forma de que la ciudadanía se entere de lo que ocurre. Así nos va. Lo complican tanto todo que cuando se quiere poner los remedios necesarios para su esclarecimiento aquello es un batiburrillo que no hay quien se entere.

¿Lo hizo o no lo hizo ilegalmente? No hay más que dos alternativas; o fue legal y entonces aquí no pasa nada o fue ilegal y entonces tiene que haber dimisión. ¿Ha dicho usted dimisión? ¿Pero usted sabe en qué país vivimos?

Vamos a esperar un poco más pero solo un poco, porque esa es otra, aquí estos temas se alargan y alargan hasta que se nos cansa a los ciudadanos por la falta de soluciones.

Y para rematar la semanita, por ahora, aparece la noticia qué dicen más rápidamente ha llegado a todo el mundo. El empeño que tenía la reina consorte en no aceptar que la reina Sofía pudiera fotografiarse con sus nietas, la princesa de Asturias y la infanta Sofía. Todo esto en presencia del rey Felipe VI, vaya cara que tenía Su Majestad, y del rey emérito don Juan Carlos.

Son una familia tantas veces repetido, como todas, pero no. Es la Familia Real y eso supone una serie condicionamientos que no suele necesitar una familia de las de verdad como todas.

Es malo comulgar con ruedas de molino. No conviene. Puede ser una familia que quiere transmitir sencillez, amor, educación, saber estar y todas esas cosas que rodean a las familias. Pero esta familia es Real y eso, amigo mío, tiene un precio. Entiéndaseme bien por favor. Hablo figuradamente. Ellos, la Familia Real, deben tener, tienen de hecho, unas reglan de comportamiento que, como mínimo deben ser modélicas. Y en este caso, ojalá no vivamos otros, no lo han sido. Y estoy muy seguro que ahora, cuando ya ha pasado todo, la reina consorte Letizia, habrá recapacitado y debe arrepentirse de algo que nunca debió haber ocurrido.

Es que, claro nos quejamos de que nos ocurren cosas, pero es que nosotros las provocamos. Es un sinsentido. No tiene ni lógica ni razón. Y todo ello a la salida de la misa de Pascua. ¡Vaya ejemplito!

Nuestro país tiene mucha historia, mucha tradición y mucho señorío para que nos ocurran estas cosas que no hablan precisamente bien de España. La prensa mundial, repito mundial, se hizo eco inmediatamente del incidente vivido por nuestra Familia Real y eso traerá consecuencias más pronto que tarde. ¿Y qué hemos conseguido con ello? Muy poco y lo conseguido es malo, llamando a las cosas por su nombre.

Nuestro rey emérito Juan Carlos, cuando el episodio de Botsuana, tuvo la valentía de pedir perdón a los ciudadanos delante de una cámara afirmando que ‘aquello’ no volvería a ocurrir.

¿Hará lo mismo nuestra reina consorte?

Me pregunto muchas veces como solucionan estos episodios otros países que logran que sus trapos sucios no trasciendan.

Un último ítem, Me gustan más las abuelas que las reinas.

a b

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