Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede

TRIBUNA

Conviene no olvidar

Luis-Salvador López Herrero Médico y Psicoanalista
16/01/2017

 

Ahora que los emigrantes y refugiados vienen por doquier a nuestras puertas luminosas, huyendo del hambre y de la miseria de la guerra, para ser alojados en centros de acogida o de retención, que cada uno ubique el nombre que le permita su conciencia, conviene recordar para no olvidar el drama de todos estos desheredados, leyendo la novela Dora Brauder de Patrick Mondino. Es este un texto en el que se mezcla la historia fantasmática del protagonista con la búsqueda de una adolescente judía, en el París ocupado y devastado por los alemanes y colaboracionistas franceses, mientras el resto se prepara para la pasividad y el silencio, la resistencia o la huida.

En este sentido, ¿qué tiene que ver el nacimiento de un sujeto en medio de la vorágine, su existencia, con todas esas vidas ocultas y desamparadas que le han precedido, y cuyas historias palpitan silenciosamente entre nosotros con el único fin de no ser olvidadas?

Viajes misteriosos que se cruzan con los nuestros; voces que se solapan en nuestro interior en la espesura de un tiempo que no concluye del todo; escritos que se superponen o se borran aparentemente en medio de un simulado olvido, que la memoria se empeña en querer hacer retornar, porque tal vez para muchos «vivir es obstinarse en consumar un recuerdo»… Así es la novela de Patrick Mondino, un escrito en el que brota una vida, la del personaje-autor, a partir de la memoria de una tristeza que se articula con un pasado, que conviene rescatar y aclarar; un hilo que brota a través de seres desaparecidos entre las tinieblas tenebrosas de un tiempo que aún nos pertenece; protagonistas de un espacio tejido por una maldad infinita que trabaja en la mente humana, y que sigue, en cierto modo, aún viva, demasiado activa.

A veces uno tiene la impresión de que para muchos sujetos la existencia es un ejercicio de pura supervivencia, que posee, como motor, querer zafarse de un sentimiento clandestino de culpa que horada la conciencia e impide disfrutar. Para todos estos náufragos, la escritura no es más que una catarsis en medio de una tempestad que no termina de pasar nunca. ¿Es este el caso de P. Mondino? Pienso que para muchos de estos supervivientes, testigos silenciosos de un destino en el que otros sucumbieron para ser recordados una y otra vez, la existencia es una tenaza que inútilmente la fuga puede aliviar, siendo el texto el impulso creativo que, sin embargo, para algunos, no parece domeñar del todo ese pathos que infringe el lastre familiar o la herida del alma tan teñida de dolor ajeno. De ahí su terca insistencia.

Olvidar, perdonar, sería un buen antídoto. Tal vez sea el elixir necesario que nuestra mente no termina de segregar, porque nuestros personajes ausentes, heridos, aún claman mordiendo nuestra memoria desde las tinieblas de nuestra historia, con el fin de aliviar esa pena dolorosa que infiltra nuestra cotidianidad, pero que nos hace humanos. De ahí el grito esporádico de su llanto, eco fugaz de una tristeza que invita a reflexionar.

Entonces, si olvidar y perdonar no son factibles, quizá sea mejor perdonar sin olvidar, porque conviene recordar para evitar, si es posible, el lazo mortífero de un eterno retorno que parece recorrer nuestra historia humana.

Ahora bien, ¿cómo vivir con el recuerdo funesto del dolor infligido o presenciado en silencio por complicidad, temor, cobardía o pura supervivencia?

El arte, con sus diferentes rostros, y el amor y la contemplación de la belleza son el caldo de cultivo que ampara, en su propia ebullición interna, esa promesa de pacificación tan necesaria y nada teñida de venganza. Porque no olvidemos que es el rencor y la revancha, alimentos perpetuos de un odio que empaña nuestra memoria, quienes también nos impiden disfrutar.

Por eso bien haríamos por cuidar cualquiera de estas facetas, en función de nuestras posibilidades, pues de ese modo estaríamos mucho más cerca de esa anhelada calma que ninguna pócima ni palabra consoladora, bienintencionada, podrán aportar de forma duradera.

 

Última hora
Las noticias más...
Y además...

Diario de León
© Copyright EL DIARIO DE LEON S.A.
Carretera León-Astorga, Km. 4,5 24010. Trobajo del Camino (León) España
Contacte con nosotros: diariodeleon@diariodeleon.es

DIARIO DE LEÓN ,S.A. se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Enlaces Recomendados: Vuelos | Cursos y masters | Juegos | Escorts Barcelona | Comienza a ahorrarte hasta un 65% en tu seguro con Regal

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria

Diario de León