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EL BAILE DEL AHORCADO

Creyentes a la salida del tajo

 

CRISTINA FANJUL
26/01/2017

No es no’ es una frase muy de Rajoy. Igual que ‘hay que hacer lo que hay que hacer’, ‘los españoles son muy españoles’, y en ese plan, aunque no hay por qué pensar que cuando uno habla lo hace para expresar una idea original, que la mayoría de las veces tan sólo creamos un lugar común, redundancias y expresiones vacías que nada significan, o, para seguir con el sentido de lo que digo, ‘significan lo que significan’. El problema es que el descubrimiento de Hernando, el ‘no es no’, ni siquiera llega a tautología, porque si ‘no’ fuera ‘sí’ nos moveríamos en las tierras movedizas de la política, esas en las que dos cosas pueden ser al mismo tiempo iguales y divergentes dependiendo de lo que uno (quien manda) apueste a la ruleta. O sea, que la lógica es apolítica o no es. La ideología siempre trata de retorcerla. Ahí tienen a Trump, que el otro día sancionó la era de la desinformación. Así, sin más. Una creía que una cosa eran los hechos y otra, las opiniones. Pues no. El presidente de los Estados Unidos ha creado un concepto hermafrodita: el de los hechos alternativos, la realidad a su gusto, la ideología creando la realidad. Perfecto.

Susana se bajó a las cuencas y fue recibida con el slogan sanchista, ya saben, ‘no es no’. Sonaba raro. Igual de raro que cuando Pedro Sánchez se soltó la melena en Europa para sepultar la minería: «Debemos defender la seguridad energética y luchar contra el cambio climático: descarbonización economía y seguridad energética». Esta apabullante declaración me lleva a preguntar si el ‘no es no’ puede defenderse a la salida del tajo. Gracias a la ideología, ya no tenemos ni idea. ¡Ojo!, que la comunidad de creyentes es más potente de lo que creemos.

Están los hechos y los hechos alternativos. Está el no que es sí y el sí que mañana no sabemos si seguirá significando lo mismo. Puede que alguien crea que hay facciones en los partidos políticos, pero el único bando es el poder y el poder, para perseverar, siempre va en contra de la verdad y de la gente. Así es que los noes más categóricos van perdiendo color, se desdibujan hasta asimilarse a sus contrarios. En tierra de nadie siempre quedan los creyentes. Lo irreverente es no creer en nada. Tampoco en las tautologías.

   
1 Comentario
01

Por Casandra 18:48 - 26.01.2017

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Posverdad que sí.

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