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TRIBUNA

En defensa del español y del castellano

 

Ana Mª García Rey. maestra de educación primaria
11/09/2015

Hoy me he levantado con la misma indignación con la que ayer me acosté. Por ello, me he decidido a escribir estas líneas. Soy maestra de Educación Primaria y estoy viendo como la educación está pudriéndose día a día como tantas cosas en la sociedad.

Políticos, periodistas, economistas, empresarios, educadores… toda la gente en general y sobre todo, los padres en particular, estamos intentando salir de una crisis que lleva ya varios años ahogándonos.

Creo que el primer paso lo tenemos que dar en la educación. Y creo que la educación, los hijos y los niños; no tienen que pagar los cascos rotos de esta crisis. Todos tendríamos que reflexionar sobre esto, si en verdad queremos arreglar algo las cosas. Y lo primero que tenemos que hacer, es preguntarnos qué educación queremos ofrecer a nuestros alumnos, a nuestros hijos, a los niños que son el futuro.

Como docente, creo que les estamos ofreciendo tal batiburrillo, que les está llevando a una deriva, que ni aprenden las materias que tienen que aprender, ni los conocimientos que les corresponden, ni los valores para vivir en sociedad, y en definitiva… ni aprenden a ser felices. Como digo, me produce mucha indignación y tristeza. Y hablo de batiburrillo, porque dejando claro y que vaya por delante mi postura a favor de que los niños aprendan idiomas, lo que no estoy de acuerdo, es la manera en que se están enseñando. Y es que de una vez por todas, tendrían que explicarnos de verdad, qué es lo que pretenden con eso del bilingüismo. Suena tan bien y tan moderno, que creo que los árboles no nos están dejando ver el bosque o que sin darnos cuenta, nos está cegando el brillo del oro. Y tenemos que quitarnos las vendas y ver las cosas como son: Se está enseñando otros idiomas, en detrimento del español. Porque lo que no se puede es enseñar la historia, las ciencias, la música, y las otras materias, en otro idioma que no sea el de la cuna, que en este caso como estamos en España , es el español y el castellano que es la lengua oficial. Un idioma que, por otro lado, es el segundo más hablado del mundo, y que en tiempos de crisis nos tenía que hacer pensar que la unión hace la fuerza y que tenemos una gran riqueza , que no podemos perder, y que es… ¡Nuestro idioma! Esto es tan fácil de comprender, como pensar si a los que ya hemos pasado por la escuela, nos hubiera gustado que nos hubieran enseñado la historia, las ciencias, la música, la educación física, etc, etc, en otros idiomas que no hubiese sido el que compartíamos con nuestra familia, con nuestros amigos y con nuestros compañeros. Esto ¿Nos hubiera ayudado a tener más conocimientos? ¿A progresar? ¿Nos hubiera ayudado a relacionarnos mejor con nuestros padres, familiares, amigos? Pues… en un verdadero acto de sinceridad, tenemos que reconocer: ¡Que no!

Que no nos aturdan con historia raras de bilingüismo y cosas absurdas. Porque al final los niños, no van a saber de tal ‘cacao’ que les estamos dando: ni su propio idioma, ni otros idiomas, ni el resto de materias, ¡ni nada, de nada! En definitiva, un futuro más incierto para los niños, para los hijos y para todos nosotros. Y lo que me da más pena, un futuro más infeliz y deshumanizado. Deseo que no se nos haga demasiado tarde para abrir los ojos.

   
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